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Terra
La Coctelera

Categoría: Historias Cinèfilas

Lost in Managua

Creo que fue Nathan Rabin, crítico de la muy recomendable página The A.V. Club, el que afirmó más o menos que "la política y las buenas intenciones arruinaron a más cineastas que el exceso de drogas, dinero y ego juntos". Quizás sea una afirmación tremendista, pero muy probablemente la tuvo en mente a la hora de analizar el caso de Alex Cox, cineasta británico y gamberro punk cuyo destino era pertenecer a esa nueva ola de cine independiente pre-Tarantino que surgió en los años 80 de la que formaron parte los Hermanos Coen, Spike Lee, Hal Hartley, Jim Jarmusch, etc. Con Repo Man y Sid & Nancy consiguió el elogio de la crítica y el estatus de cineasta de culto que podría ser considerado "el autor del futuro". Hombre comprometido políticamente, y con su nuevo poder como "cineasta de moda", quiso organizar una gira de conciertos en beneficio de la causa Sandinista de Nicaragua en la que actuarían Elvis Costello, The Pogues y Joe Strummer. La gira no se celebró, pero la semilla de Nicaragua quedó plantada en Cox. Decidió que su siguiente gran proyecto sería un biopic sobre William Walker, un soldado de fortuna estadounidense de mediados del Siglo XIX que intentó anexar parte de México a los Estados Unidos y que luego invadió Nicaragua apoyado por empresarios capitalistas que deseaban hacer negocios en la zona. Poco se imaginaban que, tras una serie de intrigas, traiciones y muertes, Walker se convertiría en el nuevo presidente del país gobernándolo con tiranía hasta que fue expulsado de Nicaragua y, años más tarde, ejecutado en Honduras. Con las aventuras de Reagan y la Contra por el país centroamericano en plenos años 80, Cox vió una oportunidad de trazar un paralelismo entre las políticas de los 80 con las del siglo XIX para demostrar que nada había cambiado desde entonces. Walker, la película, fue financiada por Universal Pictures y se rodaría en Nicaragua misma, donde un montón de dólares ayudarían a la economía local y darían muchos puesto de trabajo en el rodaje.

Pero con los preparativos, construcción de decorados, casting y demás, Cox disponía de mucho tiempo libre hasta que comenzase el rodaje. Se le encendió la bombilla de las ideas y llamó a los músicos que iban a participar en el concierto abortado. Les preguntó si tenían sus agendas libres, le respondieron que sí, y el director les propuso irse a España a rodar un homenaje a los Spaghetti-Western. Escribió el guión en dos días, cogió algo del dinero que sobraba para hacer Walker, llamó a más colegas como Jim Jarmusch o Courtney Love y pronto se encontró en Almería para rodar Straight To Hell (Directos Al Infierno), historia de un grupo de atracadores que tras robar un banco se les para el coche en pleno desierto almeriense para acabar en un poblado estereotípico de los Spaghettis de los años 60 donde son admitidos en un principio y después acaban involucrados en una sangrienta escabechina donde poquitos quedarán con vida. Los críticos la pusieron como un trapo considerándola básicamente una reunión de amiguetes carente de gracia alguna y en taquilla fue desastrosa, pero todo el mundo estaba de acuerdo en que se trataba de un ligero capricho sin menores consecuencias y se esperó a que Cox rodase su siguiente y más importante película.

Cuando Cox llegó a los estudios Universal con la película montada en Nicaragua, los ejecutivos quedaron poco menos que asqueados: Habían financiado una denuncia de cómo la historia se repite una y otra vez con el intervencionismo americano en ciertos países llena de violencia explícita, alejada de los gustos imperantes del público y llena de anacronismos intencionados que acentuaban los parecidos con la realidad del momento. Con 6 millones de dólares de presupuesto (bajo, pero el más grande del que ha disponido Cox y que fueron una alegría para la economía nicaragüense), Walker se estrenó malamente en cuatro cines mal contados y dependía del boca oreja del público y los posibles elogios de la crítica. Las críticas fueron terribles, tanto por los más conservadores como por los más progresistas, que acusaron a la película de ser una burda farsa que no se tomaba en serio su tema y a los que chirrió los tan cacareados anacronismos. Recaudó 250.000 miserables dólares y la carrera de Cox en Hollywood quedó hecha añicos. Desde entonces y hasta la fecha, Cox se dedicó a rodar en los circuitos más marginales del cine indie, fue despedido de Miedo y Asco en Las Vegas siendo sustituido por Terry Gilliam, presentó un programa de cine en el que presentaba películas de culto (Moviedrome), escribió (y aún lo hace) artículos y críticas de cine y hace papelitos para su amigo y tocayo Álex De La Iglesia en Perdita Durango y Los Crímenes de Oxford. También afirma, a quien quiera oírle, que en sus días de gloria le ofrecieron rodar Tres Amigos (rechazada, según él, porque su guión defendía el derecho de USA a intervenir violentamente en países extranjeros), Perseguido con Chuache y Robocop 2.

Centrándonos en la película en sí: Me quito el sombrero por la audacia/valentía/huevos (táchese lo que proceda) del director. Una locura maravillosa durante buena parte de su metraje cuya figura central es un Ed Harris magnífico que se aproxima a Walker como un líder no muy alejado en ambiciones, megalomanía y locura del Aguirre de Werner Herzog que pierde su único vínculo con el sentido común y la realidad con la muerte de su esposa sordomuda Ellen Martin (Marlee Matlin justo después de ganar su Oscar) a causa del cólera y que acaba creyéndose poco menos que invencible e inmune a las balas y la muerte, como muestra la escena inicial en México donde su ejército de mercenarios está a punto de sucumbir hasta la aparición "milagrosa" de una tormenta de arena, la impagable escena de la primera batalla en Nicaragua donde se aproxima sin vacilar al enemigo que dispara a quemarropa sin que ni una sola de las balas le llegue a alcanzar mientras que sus mercenarios caen como moscas, ese momento en plena batalla donde Walker se pone a tocar el piano en una casa derruida o cuando sobrevive a un intento de asesinato que refuerza sus delirios de grandeza. La sombra de Peckinpah está presente en la película por la intervención en el guión del guionista Rudy Wurlitzer (Pat Garrett & Billy The Kid), la visión de una lápida con su nombre y, sobre todo, por el modo de rodar los abundantes tiroteos, profusos en el empleo de la cámara lenta y con borbotones de sangre que debieron acabar con la cosecha de tomates de Nicaragua y que harán las delicias de los fans del gore de culto. Véase también ese momento en el tramo final con un Walker decididamente convertido con un predicador fanático con su ropaje y verborrea que, en medio del caos y en el altar de una iglesia, se come el corazón de un herido en la batalla con gusto sádico.

¿En qué consisten los anacronismos? Empiezan con la visión de un Mercedes adelantando a un carruaje y continúan con botellas de Coca-Cola, revistas de Newsweek y Time Magazine leídas por los personajes y hasta un ordenador en el despacho de Cornelius Vanderbilt (Peter Boyle), mecenas de la invasión que tiene la costumbre de echar ventosidades en público para reafirmar lo malo y capitalista que es. Anacronismos que aparecen justo cuando empieza la "caída de los dioses" de Walker y que acaban desperdigados en una última media hora sin mesura, de narración fragmentada y hasta caótica y donde los hechos se apelotonan. Aunque quizás fuera la única manera que tenía Cox de llegar a los espectaculares minutos finales, donde contemplamos un puro y duro "Apocalipsis Ahora" sin efectos de sonido y aderezados únicamente con la excelente banda sonora de Joe Strummer. Una orgía de fuego, explosiones, cadáveres y tiroteos que acaban en la retina del espectador tiempo después de ver la película. El tono nihilista y decididamente pesimista queda rematado con el último discurso de Walker a los que quedan en pie y con los créditos finales, que nos recuerdan que la historia está condenada a repetirse.

El que dicta la ley

Imagine que es usted un joven ambicioso lleno de ideas frescas para el cine fantástico y que consigue un exiguo presupuesto para realizar su primera película.Lo poco que tiene de dinero lo compensa su imaginación y su habilidad para reciclar historias varias de ciencia ficción y cyberpunk.Su ópera prima en cuestión acaba siendo un pequeño éxito entre los aficionados y logra hacerse un nombre en fanzines y en circulos freakies/undergrounds/cinéfilos.Con la siguiente película no tiene tanta suerte y se la dejan hecha unos zorros en la sala de montaje, pero aún así le dan la oportunidad de volver a montarla a su manera años después y sigue manteniendo esa aureola de cineasta de culto ganada a pulso.Hasta que un día le toca la lotería.Ese proyecto que lleva gestando en secreto durante muchos años y que ha tenido que aparcar por falta de dinero y estrellas que le den respaldo interesa a una productora de Hollywood como New Line Cinema.Y le manda el guión a un divo del Hollywood clásico ya muy decadente en el aspecto físico pero cuyo nombre aún vende entradas y a una estrella recién consagrada que acaba de protagonizar la tercera entrega de una multimillonaria franquicia.Ambos actores aceptan y usted se encuentra ya por las nubes más sonrosadas con las que un cineasta ambicioso pueda soñar.Inmediatamente se encuentra filmando su película ansiada y con ganas de comerse el mundo.Con lo que no contaba usted es que se encuentra en Hollywood, lugar donde muchos soñadores con ganas de comerse el mundo se acabaron comiendo un mojón y que la estrella de la peli es un divo chulesco que se ha propuesto quitársele de encima por la vía rápida.¿Cómo? Pidiéndole otro personaje más secundario alegando que lo pasa mal por el divorcio de su mujer, faltando los dos primeros días de rodaje y estropeando a posta las tomas en las que éste aparece.Los ejecutivos de New Line piensan que han contratado a un inútil y no dudan en despedirlo de malas maneras y mandando al lugar de rodaje a un cineasta veterano que sepa lo que se hace.Su carrera está básicamente acabada, pero no lo suficiente como para pedirle a varios amigos del rodaje que le den un traje de humanoide para que se cuele en el set a ver cómo va la cosa.Allí se encuentra con una guerra civil entre director, actores, guionistas  y técnicos de padre y muy señor mío.Está tan enrarecido el ambiente que el astro de físico decadente y orondo decide ponerse una hielera en la cabeza en una escena porque sí.Ya puestos, no duda en colarse en la fiesta de fin de rodaje con el disfraz y quitarselo ante las mismísimas narices del actor chulesco que provocó su despido, ganándose sus carcajadas y sus muy sinceras disculpas.También se gana las simpatías de la estrella del Hollywood clásico.Ahora no le queda más remedio que acordarse de las santas madres de los guionistas y director que cambiaron a saco su visión original de una celebérrima novela de H.G. Wells mientras se busca la vida como puede en documentales varios y amagos de volver al cine de ficción.

Todo esto que acabo de relatar le ocurrió al bueno de Richard Stanley.La historia al completo y más detallada la pueden encontrar aquí en inglés para que puedan disfrutar con los divismos de Val Kilmer y las lamentaciones de Stanley.Puesta a caldo por todo el mundo, La Isla del Dr. Moreau tiene un comienzo de los que no se hacen hoy en día en estos tiempos de corrección política con una lucha brutal a cuchillo en una balsa entre dos militares con despedazamiento por parte de un tiburón incluido acompañada de una muy inútil voz en off de David Thewlis.Lo divertido viene cuando hace acto de presencia Val Kilmer como ayudante de Moreau y viviendo colgado en el viaje durante casi todo el metraje.A él se deben los momentos más gloriosos de la cinta que tienen su punto culminante en una parodia del pobre Marlon Brando que fluctúa entre el homenaje y la crueldad.No tiene precio el verlo disfrazado y maquillado de Moreau dando tripis a las criaturas creadas por un Brando que por una buena millonada y sin aprenderse el guión no tiene pudor alguno en parodiar a su Coronel Kurtz farfullando sobre la moral y ética de sus acciones y tocando piezas de Gershwin para sus creaciones.Criaturas creadas por un Stan Winston que otra vez más se ganó el sueldo transformando a grandes como Ron Perlman o Mark Dacascos.No se pueden decir lo mismo de los efectos visuales que cantan la traviata, sobre todo en lo que a animar el personaje de Lomai se refiere.Mucho más lograda en la set piece en la que Thewlis descubre por primera vez los experimentos del Dr. Moreau asistiendo escondido al parto de una especie de mujer gato con muchas tetas y viendo al "recién nacido".No puedo dejar de mencionar a la otra gran estrella, el enano que acompaña a su "papá" Brando vistiendo y actuando igual que su amo y que se lleva regañinas cariñosas por cosas feas como poner los pies encima de la mesa.Todo un padrazo.Uno se pregunta de dónde sacó Mike Myers la idea de Mini-Yo.Correctas escenas de tiroteos y explosiones, la inenarrable imagen de Brando en su "papamovil" y "dando bendiciones urbi et orbi" y Fairuza Balk como mujer gato y amor imposible de Thewlis acaban por redondear este muy recomendable y entretenido delirio.Que tiene unos soberbios créditos iniciales cortesía de Kyle Cooper.

Combate de despedida

Si descontamos su metida de mano a los montajes de Bloodsport y Cyborg podemos considerar The Quest como su primera pelicula como director, la cual fue anunciada a bombo y platillo por el propio Van Damme como "la mejor película de artes marciales desde Operación Dragón" o "El Ben Hur del cine de artes marciales".Todo eso justo antes de rodar un solo milímetro de cinta, cuando en principio debía contar con un presupuesto holgado y sus deseos de contar con la presencia de Madonna como chica de la película (Tatum O' Neal afirma que tuvo un rollete con el belga y que ella era la candidata principal antes de que su supuesta relación acabase mal).En un momento de la producción le comunicaron que tendría que apretarse el cinturón para la financiación y que el único nombre famoso con el que contaría sería el de Sir Roger Moore de pirata.Las ambiciones de Van Damme para su debut tras las cámaras quedaron cortadas y en la sala de montaje quedaron muchos minutos por los suelos.Las recaudaciones no estuvieron mal, llegando a ser número 1 en taquilla USA en su estreno (el último que conseguiría) y en lineas generales a los fans les pareció una cinta digna pero se quedaron con la sensación de que "pudo haber sido mucho más".A Roger Moore le pareció la peor peli que hizo (quiero pensar que dijo eso justo antes de enbarcarse en Boat Trip) y The Quest quedó como la despedida de Van Damme del cine de artes marciales, a la espera de que un día de estos se anime a rodar esa The Tower que tanto tiempo llevan esperando sus fans.

Y curiosamente lo mejor de la cinta no son las hostias o los combates, sino ese primer acto ambientado en el Nueva York de 1925 convincentemente recreado y con aroma a película de la Poverty Row de los años 30, donde Van Damme es una figura a lo Fagin de Oliver Twist con un montón de críos a su servicio.Impagable verlo subido en unos zancos disfrazado de payaso y enfrentándose a polis dispuestos a recibir jarabe de palo.También reseñables son los bellos escenarios thailandeses, la batalla en el barco o la variedad de luchadores de nacionalidades distintas y que Van Damme eligió personalmente entre miles de aspirantes.Como director desarrolla una labor correcta en lineas generales con lo que tuvo que conformarse, labor reforzada por la buena fotografía de David Gribble.Lo que queda muy sosaina es la historia de amor entre Van Damme y la periodista.De haber fichado a Madonna o a O'Neal hubiera dado mayor protagonismo a la relación.Aquí se conforma con la desconocida actriz Janet Gunn, la cual no tiene quimica ni nada.Sobra.Como la trama que se refiere al tesoro del Dragón Dorado.Sobre Moore, pues uno esboza una sonrisa cuando dice aquello de "Mi nombre es Dobbs...Lord Dobbs" y aporta su buen estar a la pantalla.Como el aficionado a la vertiente hostiadora de Van Damme desea ver combates, el belga es generoso dedicando la media hora final al torneo, con combates de escasa duración pero correctos.Eso sí, con tres luchadores a destacar:el que en un momento dado se pone a hacer el mono literalmente copiando el estilo de lucha de otro afamado combatiente de Bloodsport; el luchador de sumo japonés entrado en carnes que así y todo llega a semifinales y que es derrotado por el malo hercúleo de turno de un solo hostiazo al cuerpo cayendo con el inevitable bamboleo de su grasienta anatomía y sonidos a blandiblub: y el mejor para el final.Como es un torneo internacional no podía faltar un representate hispano aflamencado que se enfrenta a un Van Damme en plena forma física dando patadas y gritos de RRRAAA.Risas y aplausos garantizados.

Con todo, un digno entretenimiento de Domingo por la tarde que no logra enterrar en el recuerdo a Bloodsport o Kickboxer.El La Túnica Sagrada del cine de artes marciales.

Atuk

Como las supuestas maldiciones de El Exorcista y Poltergeist ya están muy trilladas y aburren a servidor, nada mejor que echar un vistazo a una de las "maldiciones" de Hollywood más conocidas por esos lares pero quizás muy poco conocidas en este país, aunque en otros blogs he visto que también andan interesados en el tema.Nada más ver la foto de arriba ya pueden imaginarse por dónde van los tiros de la "maldición" del guión de Atuk.

Adaptar las andanzas en Nueva York de un esquimal con su consiguiente choque de civilizaciones era atractivo para todo cómico de éxito en USA.El primero que se mostró interesado en las desventuras de Atuk basadas en el libro de éxito del canadiense Mordecai Richter fue John Belushi, quien también andaba interesado en rodar una comedia ambientada en el mundo de los vinos llamada Noble Rot.Desgraciadamente el 5 de Marzo de 1982 sus excesos con las drogas le acabaron pasando factura sin que su amigo Dan Aykroyd pudiera rescatarlo de ese inframundo a tiempo.El guión quedó guardado por United Artists durante algunos años.

Ahí entra en acción el monologuista Sam Kinison, prácticamente desconocido en España pero un mito del humor más gamberro en USA.Estrella por derecho propio de los clubs de humor y la televisión norteamericana, Kinison deseaba triunfar en el mundo del cine.Nada mejor para ello que rescatar el guión de Atuk y darle una revisión.El productor Charles Roven (12 Monos) y el director Alan Metter serían los encargados de llevar a buen puerto el que iba a ser el éxito cinematográfico de Kinison.Pero con lo que no contaban los dos era con que Kinison expresase su disconformidad con el guión después de rodar una escena en el primer día de rodaje.Exigió cambios drásticos.Hubo una lucha de egos tremebunda y Kinison abandonó el rodaje tirando por el váter su posible carrera en el cine.Naturalmente el estudio lo demandó por incumplimiento del contrato.En 1992 la situación con el estudio se normalizó y Kinison no había desechado aún la posibilidad de interpretar a Atuk.El 10 de Abril de ese mismo año, 6 días después de casarse, Kinison falleció en un accidente de tráfico.

El siguiente en la lista negra fue el entrañable y también orondo cómico John Candy, quien al igual que Belushi y Kinison estaba interesado en el guión.En 1994 acababa de completar Operación Canadá de Michael Moore (su única película de ficción mientras escribo estas líneas y puede que su mejor cinta) y estaba rodando en Durango (México) la no muy recomendable Caravana al Este.Durante el rodaje leía el guión de Atuk en sus ratos libres.El 5 de Marzo de ese año Candy falleció de un ataque al corazón para desgracia de sus fans y morbo para los periodistas, que comenzaron a hablar de un guión "maldito".Para corroborar sus tesis, Michael O' Donoghue, guionista del Saturday Night Live, falleció en Noviembre de ese año de una hemorragia cerebral.Había recomendado el guión a Belushi y Kinison en su momento.

Un fan de Belushi se decidió a rodar el guión de una vez por todas.Chris Farley, como Belushi, fue un descubrimiento del SNL y había tenido sus éxitos en el cine, con la diferencia de que a los críticos no les caía tan bien como a Bluto Blutarsky/Jolliet Jake Blues.Tommy Boy y Oveja Negra, ambas con su compañero cómico y amigo íntimo David Spade, fueron vapuleadas sin piedad, pero fueron éxitos de taquilla en USA.Su gran éxito le llegó con Beverly Hills Ninja (glorioso título en español...La Salchicha Peleona) y Farley estaba en disposición de hacer lo que se le antojase.Ya que su ídolo Belushi no pudo rodar Atuk, él sería quien lo interpretase.Incluso pidió a su amigo y también astro del SNL Phil Hartman que actuase a su lado.Por desgracia Farley tenía otra cosa en común con Belushi, aparte de su vis cómica y su gordura:Ambos tenían muy malos hábitos de vida y abusaban de las drogas.Y ambos acabaron igual:muertos por sobredosis.El 18 de Diciembre de 1997 el hermano menor de Farley encontró el cadaver.Chris tenía por delante muchos proyectos aparte de Atuk, entre ellos dar voz a Shrek (llegó a grabar diálogos hasta su muerte, cuando fue sustituido por otro amigo suyo, Mike Myers) y rodar un biopic sobre otro comediante gordo con vida personal tremebunda, Roscoe "Fatty" Arbuckle.

Cinco meses después, Atuk se "cobró" su última victima:Phil Hartman, asesinado a tiros mientras dormía por su mujer.Hartman, por cierto, era el que doblaba en su versión original a los personajes de Lionel Hutz y Troy McClure en Los Simpsons.Si alguna vez se preguntaron por qué en las últimas temporadas no aparecían estos dos personajes, ahí tienen la respuesta.Los guionistas retiraron los dos personajes por respeto a Hartman.

A día de hoy, Atuk aún no se ha rodado y todo parece indicar que jamás se rodará, sea por falta de interés de los ejecutivos de Hollywood o porque crean a pies juntillas en la "maldición".El guión se subastó en eBay y está disponible (al igual que la versión que planeaba hacer George A. Romero de Apocalipsis de Stephen King o el guión de The Day the Clown Cried de Jerry Lewis) en esta muy recomendable web donde descubrí la historia.Dice el que la lleva que habría sido una historia ideal para Kinison y Farley.

Directa al corazón

Hay un momento entre impagable y trágico en el muy recomendable extra "El estudio de los sueños" del no menos recomendable DVD de Corazonada.En él vemos la rueda de prensa posterior al estreno neoyorkino de la película, donde las reacciones del público a la cara cinta no son muy favorables precisamente.En la mesa está sentado Francis Coppola y los periodistas le preguntan si su estudio Zoetrope se irá al garete si la película no resulta un éxito.La imagen de Coppola tartamudeando y nervioso admitiendo que las cosas pueden irle muy mal y tratando de justificar la calidad de su película no se olvida fácilmente.Esa imagen definiría lo que fueron los ochenta para Francis.Década que se pasó pagando las deudas de Corazonada rodando películas de encargo (aunque algunas de muy alta calidad) y mandando a su hija pequeña Sofia a recibir a la puerta a los acreedores para decirles que sus papás no estaban en casa mientras estos se escondían en el sótano de su mansión en San Francisco.La época de locuras de autor y libertad creativa al director en Hollywood se acabó.Ironías de la vida, Corazonada iba a ser en principio un trabajito menor de Francis que serviría para insuflar vida a los Zoetrope Studios y que ayudaría a financiar otros proyectos más complicados y caros.Como en los viejos tiempos de Hollywood, tenía contratos duraderos con actores que serían fieles al estudio, como Frederic Forrest, Teri Garr o Raul Juliá, poco conocidos aunque de solvencia probada.Y como fiel seguidor de las nuevas tecnologias, Francis utilizaría el video para filmar ensayos y tener así un storyboard filmado que ayudaría a reducir costes.

Lo malo es que a Francis se le empezó a ir la olla como con Apocalypse Now y empezó a hacer demandas extravagantes de las suyas.Como recrear parcialmente en su estudio la ciudad de Las Vegas con todos sus neones en vez de ir a rodar allí mismo.Los costes empezaron a dispararse, los fondos de Zoetrope empezaban a quedarse vacíos (muchos técnicos y actores llegaron a trabajar casi gratis por una temporada) y Francis se fue a buscar inversores que inyectasen pasta al cada vez más caro proyecto.Como Jack Singer, un magnate canadiense.En muchas ocasiones Coppola se encerraba en el Silverfish (un gigantesco tráiler donde controlaba el rodaje con la más alta tecnología de la época) para dar instrucciones a los actores mediante altavoces, por lo que no era extraño que Teri Garr se pasara bastante tiempo hablando al techo y siguiendo las instrucciones de Francis para perplejidad de los técnicos.Una vez casi acabada, la película se proyectó para los exhibidores de los cines para que estos decidieran si adquirirla para proyectar en sus salas.Gustó más bien poco y esto se filtró a la prensa, que se lo pasó bomba poniendo a caldo a Francis antes del estreno.Nada nuevo para Coppola.Tras el desastroso estreno neoyorkino, Columbia la distribuyó el día de San Valentín para retirarla Coppola poco tiempo después ante la escasa afluencia de público.Jack Singer exigió que se la pagase el generoso préstamo de varios millones de dólares que le dió a Francis y así se hizo pedazos el sueño de Coppola.

Por si alguien no la vió, hay que aclarar que ante todo no se esperen ver algo del calibre de los Padrinos o Apocalypse.Si los primeros son algo así como el primer plato y la cinta del Vietnam el segundo, Corazonada es el postre y café.Una cinta que realizó Coppola para relajarse (aunque le salió caro el pequeño capricho) y que puede disfrutarse un montón.Esta historia de desamores y reconciliación entre una pareja de Las Vegas es un prodigio visual cortesía del gran Vittorio Storaro, con cuya fotografía retrata a la perfección los estados de ánimo de los protas, que cumplen de sobra con sus papeles, destacando a Raul Juliá como típico Latin Lover y a una Nastassia Kinski objeto del deseo del mecánico Forrest que además de deslizarse por la copa gigante tiene a cargo un número musical para ella solita.Al ser de género musical no podían faltar los bailes, como el tango con Juliá y Teri Garr que ven en la foto o la gran fiesta del 4 de Julio en Las Vegas como si fuera una película de los años 50 (coreografiada por un Gene Kelly sin acreditar), ni las canciones, cortesía de Tom Waits con la colaboración de Crystal Gayle y que sirven de coro griego.Destacable es también el numerito slapstick de Forrest por las azoteas, Kinski y Forrest en el cementerio de coches con este último dirigiendo una "orquesta" de bocinas de automóviles mientras la Kinski camina por una cuerda o las apariciones de Harry Dean Stanton como colega de Forrest.

Tienen disponible esta pequeña joyita en DVD con unos extras muy jugosos a los que hincarles el diente.La última locura de Coppola bien se merece otra oportunidad.

Kinski según Franco

Por todos es sabido que si por algo se caracterizaba el entrañable Klaus Kinski no era por su simpatía y sentido del humor precisamente, aunque en la foto que ven arriba se le ve bastante feliz.No sé si por tener un conejo en sus manos o porque tenía ganas de retorcerle el pescuezo.El caso es que se pueden contar con los dedos de una mano las personas que hablen bien de él.Dudo que Fernando Colomo esté entre ellas.Que yo conozca, sólo dos directores hablan bien de él: Werner Herzog (véase la imprescindible Mi Enemigo íntimo) y nuestro Jesús Franco.Sea usted fan de Franco o le parezcan una mierda pinchada en un palo sus películas, lo que es indudable es que siempre ha sido un excelente narrador de anécdotas y batallitas cinéfilas.Este mismo año la revista Popular 1 le hizo una larga y excelente entrevista después del Goya Honorífico que le otorgaron la cual les aconsejo que intenten recuperar.

Centrándonos en el título del post, de cuando en cuando me gusta husmear por YouTube en busca de algún video inédito de Kinski.Así he encontrado este video donde Franco recuerda a Kinski y cuenta cómo debía lidiarse con él cuando le daban sus legendarios ataques de locura, su profesionalidad y los buenos momentos pasados con él.Y por qué Fernando Colomo desearía no haber rodado la simpática pero fallida El Caballero del Dragón con él.

El Popeye de Robert Altman

Mala época la de los 80 para ser un director de los 70 con prestigio.Casos como los de Friedkin, Cimino, Bogdanovich, Coppola, Scorsese (al menos durante la primera mitad de década), Schrader y demás gente interesante así lo atestiguan.Drogas, excesos, egos desatados y mala suerte hicieron un cóctel mortífero para muchos cineastas y productores que no supieron encajar en los divertidos años 80.Algunos levantaron cabeza con el paso de los años, otros sobrevivieron como buenamente pudieron a base de encargos y otros desaparecieron en combate.Uno de los que levantaron cabeza a nivel personal fue Robert Evans (en lo profesional digamos que no mucho, aunque tiene dos guilty pleasures de tomo y lomo como Jade o Acosada con Charito Estones), el que fuera el productor más importante de los años 70 con El Padrino o Chinatown.

Dispuesto a empezar los 80 con buen pie, el bueno de Evans pensó en una adaptación a imagen real de un personaje de cómic y dibujos animados, visto el taquillazo de Superman.Así que se decidió por Popeye.A Paramount le pareció una buena idea.Hasta que Evans contrató al director revientataquillas y alegría de la huerta Robert Altman, que venía de encadenar unos cuantos fracasos seguidos y cuya fama de tocar las pelotas a los grandes estudios era legendaria.Evans impuso su voluntad y consiguió que Disney pusiera la mitad del presupuesto de la película, siendo la primera vez que la compañía del ratón Mickey hacía una co-producción con un estudio ajeno.

Para el reparto eligieron a un Robin Williams que triunfaba con la serie Mork & Mindy para ser Popeye y, en una de las mejores decisiones de cásting de la historia del cine, a una Shelley Duvall (en la actualidad ufóloga desquiciada si hacemos caso a los tabloides) como Olivia apenas descansada del agotamiento mental que le produjo Kubrick con El Resplandor.Don Simpson, ejecutivo de Paramount en aquella época y futuro compinche de Jerry Bruckheimer comentó tras ver unas pruebas de cámara de la actriz que no quería que protagonizase la película porque "no me gustaría tener que follármela.Y si una actriz no me gusta para un polvo no debería trabajar en una película".No les extrañe que Altman comentase cuando Simpson la palmó que "lamento que no haya vivido más y sufrido más".Cosas que pasan en Hollywood.

Así y todo Duvall continuó en la película y se construyeron unos inmensos decorados en Malta que recreaban el pueblecito costero donde transcurría la acción.Gran parte del presupuesto de Popeye the Movie fue a parar al decorado, que en la actualidad es atracción turística en la isla.Según confesó Altman tiempo después, la droga circulaba alegremente por el set de rodaje entre el reparto y técnicos.Mediado el rodaje saltó la noticia del arresto de Robert Evans por un asunto de compra de cocaína, cosa que a Paramount y sobre todo a Disney no hizo nada de gracia y que dió publicidad negativa extra a la cinta.Para rematar el asunto, en una escena en la que el padre de Popeye le tiraba una lata de espinacas a su hijo, la lanzó con tanta fuerza en la cabeza de Williams que le hizo una brecha que le dejó KO varias semanas suspendiendo el rodaje.No les extrañe que entre que el productor tenía problemas con la ley y el dinero se agotó con este retraso se acabase (SPOILER) rodando la lucha final con un pulpo de goma de aquella manera y que a Bruto se lo despachase de un sólo puñetazo.Muy descafeinada acabó la cosa.(FIN DEL SPOILER).Para rematar la faena Altman tuvo que cortar una escena en la que el marino exclamaba "¡mierda!" al meterse en el mar frío porque un ejecutivo de Disney le gritó "Nunca se pronunció la palabra "mierda" en un film de Disney y jamás se dirá mientras yo esté aquí".La crítica, salvo excepciones como el famoso Roger Ebert, la machacó y aunque recaudó casi 50 millones de dólares en USA  se consideró un fracaso al esperarse mucha más recaudación.Evans empezó una cuesta abajo y sin frenos en lo personal y profesional hasta que se recuperó de sus adicciones, Williams tardaría un tiempecito hasta ser una estrella y Altman no volvió a rodar jamás para un gran estudio, aunque en los 90 volvió a levantar cabeza con El Juego de Hollywood y el éxito volvió a sonreírle hasta su muerte en 2006.

Lo que les he contado arriba viene perfectamente reflejado en el Moteros Tranquilos, Toros Salvajes de Peter Biskind, libro que deben comprarse ya.Y centrándonos en la película, decir que servidor iba con expectativas algo a la bajas con el nombre de Altman en este tinglado.Y sorprendentemente Popeye funciona en líneas generales.Aunque pudo haber sido una cinta más divertida de lo que al final es, Altman entiende el espíritu de los dibujos de Segar ( incluso tomó nota del detalle de que en los cómics, al contrario que en los dibujos animados, Popeye odia las espinacas) y crea un microcosmos en ese pueblecito con personajes que parecen salidos de las tiras cómicas.Chapeau a la labor de cásting para elegir a secundarios y extras.Atención a Tapón y a Bruto (Paul Smith, torturador en Midnight Express y futura Bestia Raaban para el Dune de Lynch), que tiene una inenarrable escena donde destroza todo lo que pilla a su paso cuando su prometida Olivia no viene a casa.El humor slapstick es el que predomina en las escenas de peleas con momentos que parecen sacados de la serie de dibujos, destacando el combate de boxeo (ojo a Linda Hunt de madre/entrenadora del gigantesco rival de Popeye), la gresca tabernaria o la lucha final hasta el momento del spoiler de arriba.Williams y Duvall sencillamente lo bordan y para apreciar mejor su actuación es necesaria la versión original, que el doblaje es apestoso, sobre todo en los números musicales compuestos por Harry Nilsson.Una película a reivindicar y recuperar.

Por cierto, al parecer Evans tiene en su poder un montaje de tres horas que era el predilecto de Altman.El famoso Harry Knowles de Ain't It Cool News es de los fans de la cinta y pidió no hace mucho que Evans accediese a dar a conocer este montaje.Curiosidad tengo.Como la que tendrán ustedes por ver la película tras ver el video del combate y un número musical.

Vidas Ejemplares:Sean Young

"No soy Julia Roberts y podía haberlo sido"-Sean Young.

Pues sí amigos, con esta contundente frase se refiere la buena de Young a que podía haber sido toda una megaestrella a día de hoy con la facultad de poder elegir proyectos suculentos y cobrar millonadas por ello.Pero dos cosas se pusieron por en medio:la mala suerte que la acompañó desde que se hizo famosa y su carácter "dulce y encantador" que acojonó a cuantos cineastas, actores, jefazos de estudio y demás personal de Hollywood se cruzaron en su camino.Prepárense para leer lo que han dado de sí los 27 años que lleva Sean en Hollywood desde que con veintipocos años llamó la atención de un Ridley Scott que andaba buscando la actriz perfecta para dar la réplica (je je) a Harrison Ford en una cinta de ciencia ficción de alto presupuesto que tenía de título provisional Dangerous Days.Título que bien podría ponerse a una biografía de la homenajeada.

En Louisville, Kentucky, en Noviembre de 1959 uno podía encontrarse en un gimnasio cualquiera o corriendo por las calles a un joven boxeador negro llamado Casio Arcilla preparándose para irse a las olimpiadas de Roma...o estar en la sala de partos de un hospital cualquiera de la ciudad para contemplar el nacimiento de Sean Mary Young, una hermosa niña morena que con pocos añitos ya le interesaban cosas como la danza, por lo que estudió con una importante compañía de Nueva York y ejercía de modelo en sus ratos libres.Seguramente fue durante una sesión fotográfica que se dió cuenta de su innegable fotogenia y que bien podría dedicarse al mundo de la actuación.Así que cogió las maletas y de la costa Este se trasladó a la costa Oeste sin más armas que su talento y su genio, dispuesta a triunfar en la ciudad de los sueños y las más tenebrosas pesadillas, como ya deberían saber.

Tras un par de papelitos y ser rechazada por Spielberg para el papel de Marion Ravenwood a causa de su juventud en En Busca del Arca Perdida, logró su sueño:tener un papel importante en una película de prestigio.Dangerous Days sería rebautizada como Blade Runner y el resto es historia del cine.Quien la haya visto seguro que quedó impresionado por la belleza y la actuación de Young, sobre todo cuando Harry Ford le cuenta su verdadera naturaleza con el Memories of Green de Vangelis de fondo y en la famosa escena de amor entre Ford y Young.Los fans onanistas de la actriz que sepan que en el imprescindible documental Dangerous Days que viene en la edición especial en DVD se incluyen outtakes de esta legendaria escena en las que Young mostraba sus senos.Según confesó Young a Paul M. Sammon, el autor de Future Noir:The Making Of Blade Runner, ésta es su película predilecta.Durante el complicado rodaje no hizo muy buenas migas con su compañero de reparto, quien en posteriores entrevistas confesaba que en toda su carrera sólo tuvo problemas con una actriz.Nunca citó el nombre de esa actriz, pero todo el mundo sabía a quién se refería.Aunque en su momento no funcionase en taquilla, pronto se convirtió en película de culto y más tarde en el clásico que es hoy.En Hollywood tomaron nota de Young y pasaron por alto sus problemas con Ford, pensando que debió ser su inexperiencia y juventud la que causó sus conflictos.

Tras el clásico de ciencia ficción, llegaron otros dos proyectos de cine fantástico a manos de Sean y que prometían mucho:uno, y el más importante, la adaptación de la novela de Frank Herbert Dune, que acabó por dirigir David Lynch tras "traspasarle" el proyecto Scott (casualidades tiene la vida).Allí interpretaba a Chiani, el interés amoroso de Kyle MacLachlan/Paul Atreides.El papel no era muy jugoso que digamos (seguramente cayeron muchas de sus escenas en el montaje final, que de 4 horas pasó a dos) y la película fue un sonoro batacazo comercial.El siguiente proyecto se trataba de una fantasía para los críos titulada Baby, el Secreto de la Leyenda Perdida, que co-protagonizó con el Gran Héroe Americano William Katt.Aquí comenzaron los legendarios problemas de Sean con su mal carácter, puesto que no congenió nada con Katt y, como consecuencia, se dedicó durante el rodaje a quitarle su silla plegable justo cuando se disponía a sentarse.Así todos los días.Otro fracaso en taquilla del que se recuperó con No Hay Salida, al lado de un por aquel entonces emergente Kevin Costner y que fue todo un éxito sorpresa.

Quizás con un buen éxito se le aplacarían sus ánimos, pensaban en la Meca del Cine.Pues no.Sus dos siguientes películas y lo que pasó entre sus focos marcaron el resto de su carrera.Oliver Stone la fichó para Wall Street pero tuvo una buena dosis de broncas en el rodaje hasta el punto de vengarse en la sala de montaje acortando sensiblemente su papel.Mucho peor le fue con el díscolo de la familia Estévez.El bueno de Charlie Sheen, harto de la actriz, le pegó un cartel a la espalda que rezaba:"Soy una p...".Esta anécdota es de las míticas e imprescindibles en todo buen libro de cotilleos sobre Hollywood que se precie.

Bastante más mítica y dañina fue su relación con James Woods durante el rodaje de Impulso Sensual.Ambos actores intimaron en el set  mientras Woods estaba ennoviado con su pareja de aquel entonces Sarah Owen.Lo que pasó después es bastante confuso.Lo único cierto es que la pareja Woods-Owen denunció a Sean por acoso.Entre otras lindezas, Woods la acusó de dejar una muñeca rota en el portal de su casa y dejar mensajes amenazadores en su contestador automático.Young negó los hechos y llamó de todo menos guapo a Woods.Todo se resolvió con un acuerdo económico antes de llegar a un mediático juicio.Pero el daño ya estaba hecho y los cotillas, revistas, programas del corazón y demás aves coprófagas hicieron su Agosto con los pormenores del caso.La opinión pública dictó sentencia:"Sean Young está como un cencerro"

Aún así, la actriz guardaba tres ases en la manga: tres papeles que callarían bocas, la darían prestigio y cimentarían su estatus de estrella.El primero fue en Delitos y Faltas de Woody Allen, señor al que no tengo yo mucho aprecio pero qué duda cabe que participar en sus películas supone prestigio para un actor.Pues bien, Allen cortó su papel en la sala de montaje.Si tendría algo que ver el mal café de la actriz o se debió simplemente a una decisión artística es algo que sólo sabe el de Manhattan.El segundo papel era el de la película-evento de la temporada, ni más ni menos que Batman, con Tim Burton al frente.El personaje de Vicki Vale era de Sean...hasta que en un rato libre del rodaje se cayó de su caballo en los alrededores del estudio Shepperton frácturándose la clavícula.Kim Basinger fue su sustituta y sobra decir que Batman fue un taquillazo descomunal.El tercer papel era el de Suspiros Mahoney en la muy infravalorada adaptación de Dick Tracy realizada por Warren Beatty.Como muchos se temían no congenió con Beatty y fue despedida por "diferencias creativas".Las malas lenguas dicen que se negó a pasar por la cama del Don Juán por excelencia y que eso influyó mucho en su despido (al final Madonna se hizo con el papel y la cama).Y así se fue por el retrete su estrellato.

Encima, siguió teniendo problemas de todo tipo con estrellas como Nicolas Cage en Pájaros de Fuego o Michael Caine en Seducción Peligrosa.Los de los cada vez más devaluados premios Razzies se acordaron de ella por su doble papel en Bésame Antes de Morir.Y el remate definitivo llegó cuando, después de su oportunidad fallida de actuar en el primer Batman, quiso aparecer en su esperada secuela.Por supuesto, en el papel de Catwoman.Había un problema:Michelle Pfeiffer ya había sido elegida por Tim Burton.No hay problema.Armada de valor y sin sentido del ridículo alguno se plantó en el despacho de Burton disfrazada de Catwoman dispuesta a conseguir el papel y hacer cambiar de idea al director.Según afirma la leyenda, cuando su secretaria avisó por interfono a Burton de que se aproximaba una mujer vestida de Catwoman a su despacho, éste salió escopetado al lavabo a esconderse.No hubo encuentro entre Young y Burton, pero eso no desanimó a la actriz, que se paseó por platós televisivos varios con su traje casero.Fue su final.Todo Hollywood se cachondeó de la actriz, que a día de hoy sigue defendiendo su actuación ("Si Jim Carrey o Sean Penn lo hubieran hecho les habrían aplaudido por sus pelotas").La por aquel entonces desconocida directora Jane Campion le ofreció ser la protagonista de El Piano, pero Young estaba embarazada de su primer hijo y tuvo que decir "no".Holly Hunter se llevó el papel y el Oscar.Lo mismo ocurrió cuando estuvo embarazada de su segundo hijo y Martin Scorsese quiso contar con ella para Casino en el papel que interpretaría Sharon Stone.

Hoy en día Sean Young es, como diría Martin Landau en Ed Wood, "un espantapájaros".Después de su divertido papel en Ace Ventura ("cuerdas fuera") protagonizó series B, comedietas de tercera como Doctor Jekyll y Ms. Hyde (recuerdo verla en Tele 5 llevándome las manos en la cabeza cada poco; los efectos de transformación no estaban nada mal eso sí), thrillers eróticos a cual más patético (no se pierdan si tienen oportunidad Motel Blue, más que fallida cinta donde Sean hacía pareja con una Soleil Moon Frye aka Punky Brewster tratando de venderse como sex symbol...tremendo) y films directos a video o televisión, la cual le ha permitido hacer pequeñas apariciones en series como Urgencias o CSI.Siempre ha tratado hacer propósito de enmienda, hasta el punto de pagar en una ocasión allá por el año 2000 una página de publicidad en publicaciones cinematográficas varias dando las gracias a los que confiaron en ella para los rodajes en los que participó en aquel año.Lo malo es que en ocasiones la sigue armando.Como cuando en el año 2006 se intentó colar en la fiesta de los Oscars que concede la revista Vanity Fair (el fiestorro por excelencia en Hollywood) para ser expulsada sin contemplaciones por los seguratas.El año pasado durante la entrega de premios del Sindicato de Directores gritó desde su asiento a Julian Schnabel mientras pronunciaba un discurso, siendo expulsada por la fuerza del lugar.Reconoció su problema con el alcohol y se fue a una clínica de rehabilitación.

Siempre he pensado en una posible resurrección artística de Young, aunque para ello necesitaría encontrarse con un Tarantino o un Darren Aronofsky que le ofrezca un papelazo.Y por supuesto tendría que dejar de lado su genio.Allí estaré yo para contárselo si tal feliz noticia se produce.Mientras tanto, Young se conforma con ser reconocida de cuando en cuando por algún admirador al que accede con simpatía a firmar un autógrafo o a posar para una foto.

Sin palabras:

Sean Young is Catwoman.No tiene audio el video pero pueden hacerse una idea.

El famoso dúo de críticos Gene Siskel y Roger Ebert rompiendo una lanza a favor de Sean cuando su popularidad estaba por los suelos.

Todavía se conserva bien.

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