Después de pasar una buena temporada apareciendo en innumerables portadas de revistas e interviniendo como actriz de reparto en películas que poco a poco la iban convirtiendo en estrella en ciernes, por fin Louise Brooks tendría la oportunidad de tener su primer papel dramático de enjundia gracias al director William A. Wellman, que la emparejó con dos estrellas de la Paramount como eran Wallace Beery antes de recibir el guión aquel de lucha libre y Richard Arlen.El bueno de Arlen ocupaba su tiempo libre en el rodaje echando espuma por la boca cuando se enteró del salario de Brooks, a la que consideraba una recién llegada a Tinseltown que no merecía cobrar mucho más que él.Brooks no tardó en enterarse de los sapos y culebras que su co-protagonista lanzaba y la cosa se puso al rojo vivo el resto de la filmación (menuda era ella).Ya a finales de los años 50, con los dos divos ya cruelmente olvidados por Hollywood y el público en general, se reencontraron en una fiesta en honor a Arlen y limaron asperezas con bromas varias.Hicieron las paces better late than never.
Aunque la propia Brooks señaló que Beggars of Life (Mendigos de Vida) era su película favorita de cuantas rodó, uno siente mucho diferir.Una parte central a partir del encuentro de la pareja protagonista con Beery con menos interés que lo mostrado anteriormente impide considerarla una gran película.No obstante, un título recomendable para aquellos cazadores de cine de los años 20 no demasiado conocido y un must para los fans de la Brooks por varios motivos.Aparte de la presencia de Brooks disfrazada de chico para eludir a los agentes de la ley que la buscan por matar en defensa propia a su padrastro (intento de violación) y recorriendo la América polvorienta y menos glamourosa con el vagabundo Richard Arlen, tenemos grandes momentos como el flashback donde Brooks narra con su rostro superpuesto en las imágenes el intento de violación y muerte de su padrastro (un instante igual de perturbador en 1928 y en la actualidad), Arlen enseñando a Brooks cómo montar en un tren en marcha tras un intento fallido de la chica con el peinado más legendario de los años 20 (los propios Brooks y Arlen rodaron la escena sin dobles), la escena de ambos seres solitarios en un pajar (ojo a las emociones que expresan sus rostros), la convincente interpretación de Beery de líder de un grupo de vagabundos que querrá a Brooks para él sólo y el climax final con Beery en plan "buen samaritano" en un duelo con la Policía a bordo de un tren.¿Qué tal una edición en DVD por estos lares o, mejor aún, un ciclo Brooks con sus mejores cintas?
Uno no es quién para dictar qué es bueno o qué es malo en esto del cine.Si usted disfruta de cosas como Transformers, la saga Crepúsculo o lo que perpetran esos directores "visionarios" que a servidor le producen lo peor que puede pasar a una película, la indiferencia, no seré yo quien menosprecie sus gustos.De ser así, me temo que me quedaría más sólo que la una a la hora de ir al cine.Lo que ya me hace arquear las cejas cual Jack Nicholson es cuando ya me dicen que ejemplos como los anteriormente descritos son las mejores películas de la historia, que Uwe Boll es el peor director de la historia, que pseudoactrices como Megan Fox "se salen" o que los blockbusters y cintas destinadas a amasar millones es lo que de verdad y únicamente interesa a la gente...y que si recaudan tanto dinero será porque son buenas.Afirmaciones hechas quizás por juventud y no empezar a explorar la historia del cine, por crecer acomodados en determinado tipo de cine y apenas salir de ahí o simplemente por ignorancia, dicho esto sin sentido peyorativo alguno.Yo mismo cuando era más joven tenía esos pensamientos y expresaba opiniones dogmáticas contra el Dr. Boll, Jean-Luc Godard, el Woody Allen a partir de Annie Hall y, atención, Jean Renoir.El ir explorando el cine gracias al DVD e Internet y la madurez que proporciona la edad te va desmontando dogmas:Yo mismo pensaba que Boll era lo peor tras ver House of the Dead (y sin saber quién era el buen doctor hasta que busqué por google en el cibercafé) hasta que vas descubriendo a señores entrañables, chapuceros y divertidos como John Liu, Hal P. Warren o Bruno Mattei y piensas que, aunque muchas de sus películas sean ciertamente risibles, está lejos de ser "lo peor".Y En El Nombre del Rey y parte de Postal son bastante reivindicables como exploit de los Anillos y como sátira respectivamente.Godard era para mi un tipo aburrido y sobrevalorado por los gafapastas tras ver Al Final de la Escapada y Banda Aparte cuando tenía 15 años (menos mal que no llegué a explorar su etapa Dziga Vertov) hasta que pasó una buena parcela de tiempo, me llevé varias de sus películas de la biblioteca y ahora puedo decir que me lo paso bomba con Week End, Detective o, qué diablos, su King Lear que rodó para la Cannon.De Renoir mismo caso que Godard, esta vez con La Regla del Juego...y años después inclino mi cabeza ante El Río y La Comida Sobre la Hierba sin problemas.De Woody sigo pensando que su última década es decididamente lamentable y que varias de sus películas noventeras y ochenteras me producen bostezos.Sin embargo, no hace mucho me dió por darle otra oportunidad a Manhattan...y se produjo el milagro, lo que quiere decir que quizás me anime a dar otras oportunidades a otros títulos suyos.Podría seguir contando casos como los de Bergman, Tarkovsky o Pasolini, pero no.Quiero decir con esto que es necesario abandonar posibles prejuicios a la hora de abordar el cine y no ser tan cerrados de mente.Si disfruta de, pongamos por caso, Transformers y El Manantial de la Doncella, estupendo.Disfrutemos de cada una a su manera.Si sólo se limita a Michael Bay y compañía y se niega a explorar 115 años del invento de los Lumiére...me parece a mi que por ahí vamos mal.Pequeño error que la mayoría de lectores no comete a juzgar por la variedad de contenidos que visitan del Terrario.Aunque lo dicho anteriormente lo explicó Roger Ebert de maravilla.
Y una de las ventajas que tiene el sentir curiosidad por la historia del cine es poder explorar otras épocas donde no se bombardeaba al público con caras campañas de márketing ni las columnas de cotilleos estaban protagonizadas por jennys de polígono de usar y tirar, sino por gente como Greta Garbo, Charlie Chaplin o la estrella que nos ocupa y que ya apareció más veces por aquí.Cada vez que salía en la pantalla era imposible no fijarse en otra cosa aunque el suyo fuera un papel muy secundario.Se convirtió en mito del celuloide cuando ya llevaba muchos años retirada y olvidada.Al menos vivió para verlo.Y gracias a su inteligencia y su conocimiento de Hollywood al vivir los Roaring Twenties allí, se recicló en cronista de su época escribiendo artículos para revistas especializadas.Su Lulú en Hollywood se convirtió en libro imprescindible para conocer de primera mano la historia del cine...y hace poco se dió a conocer que, antes de morir, dió instrucciones a la George Eastman House de Rochester de que abriesen sus diarios y los dieran a conocer al público 25 años después de su muerte.Eso ocurrió en 1985 y en estos momentos ya se están leyendo por parte de los responsables del lugar.Muy probablemente acaben publicándose en forma de libro sus opiniones de personalidades como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Bogart o sus propias películas.Al igual que gente como Miles Davis o Marlon Brando, Louise Brooks es de esos personajes que, cuanto más te gusta, más ganas tienes de indagar sobre ellos.Confiemos que en este país nuestro acaben por publicarse sus diarios y, por qué no, se reedite su Lulu en Hollywood.
Y del mismo modo que aquí se comentan las películas de Werner Herzog y Van Damme con el mismo respeto, naturalmente comentaré en un futuro no muy lejano más cintas de la Brooks.
Consuela saber que haya gente que comparta conmigo mi curiosidad por saber qué fue de la buena de Jenny Wright.Cuando escribí el post no pensé que se convertiría en uno de los más visitados del blog.El caso es que la buena mujer todavía tiene una base de fans a pesar de que lo último que rodó fuera Enchanted allá por 1998 y desde entonces no se supiera nada de nada de ella.Hasta hace relativamente poco.
Ahí tienen en la foto de arriba a Jenny, con 48 años.Por fin se ha decidido a salir del anonimato y se ha dejado ver en un par de convenciones de terror, donde firma autógrafos, posa para los fans y según testimonios de los privilegiados que estuvieron a su lado en esos eventos se ha mostrado muy sorprendida de que siga teniendo fans.También dicen que ha estado simpática y que eclipsó a las demás estrellas invitadas.Incluso concedió una minientrevista a un portal de Internet donde recuerda el rodaje de Pink Floyd The Wall, su experiencia con la banda y con Kathryn Bigelow en el rodaje de Near Dark.En la actualidad se dispone a volver a actuar en la película Murder for Dummies, una comedia negra en la que asegura que de tan políticamente incorrecta que será "probablemete no vuelva a trabajar de nuevo".
Desde El Terrario nos alegramos mucho de su comeback y no duden que les mantendremos informados.En un mundo dominado por las Megans Foxes y sosainas crepusculares de turno necesitamos más Jennys que nunca.
Volvemos a ocuparnos de la gran estrella de cine mudo.En esta ocasión, toca comentar su tercera y última película en Europa, en pleno "destierro" de Hollywood.Aunque sea la más flojita de la trilogía europea (las otras dos son las grandiosas La Caja de Pandora y Tres Páginas de un Diario), no por ello carece de elementos de interés, siendo uno de ellos la presencia de Miss Brooks, claro está.Su benefactor en tierras europeas George Wilhelm Pabst volvió a ofrecer a la actriz una historia hecha a su medida, en este caso la de una tipista francesa que decide presentar sus fotos al certamen de Miss Francia resultando ganadora y poco después presentándose a Miss Europa en un certamen que se celebrará ni más ni menos que en San Sebastián.La Concha de Oro no se la llevará pero sí el codiciado título de Miss Europa, cosa que no causará ni pizca de gracia a su celosón novio, que en cuanto la encuentra le pide que vuelva a su lado en Francia.La Brooks después de dudar, acepta volver con el pobre diablo para recibir poco tiempo después una oferta para currar en el cine y ser una estrella del celuloide.A partir de ahí comienza la tragedia.
Aparte de Pabst, otro célebre realizador que metió mano al guión fue René Clair, al que se le ofreció la dirección de la cinta para rechazarla, siendole ofrecida la silla de director al italiano Augusto Genina.Éste contaría años más tarde en sus memorias que la afición por la botella de Brooks puso las cosas difíciles en el set de rodaje, siendo necesario llevarla a rastro al plató para rodar a sus escenas.Añadió, además, que de no ser por esos problemas se habría convertido en la actriz definitiva.La cinta en un principio se concibió como muda, pero con el auge del sonoro en Francia se decidió llevarla a unos estudios de doblaje para grabar diálogos.Decisión desacertada, porque el doblaje es chapucero y los diálogos en francés no encajan en absoluto con los interpretes.Es mucho más adecuado verla con subtítulos y el audio en mute.
Otra de las pegas que se le puede poner es que la historia es predecible al 100 por 100.Pero no se preocupen, que les cuento las cosas buenas:la Brooks demostró una vez más que es una de las actrices más hipnóticas que el cine haya dado y merece la pena ver la hora y media que dura la película sólo por ella.La labor de Genina tras la cámara es correcta y alcanza su plenitud con el comienzo en la playa francesa donde en clave documental vemos estampas cotidianas de una ciudad playera cualquiera y donde la Brooks se mueve como pez en el agua tonteando con otros hombres para disgusto de su novio (George Chalia, adecuado y con un rostro impresionista que le va perfecto a su papel).Todo esto con un montaje de imágenes más acelerado de lo habitual y una cámara inquieta.El director de fotografía es otro nombre conocido:Rudolph Maté, que vuelve a hacer un gran trabajo.
Pero el motivo por el que se recordará Prix de Beauté es por su final, que destripo a continuación:La Brooks está en la oscuridad de la sala de cine viendo sus primeras pruebas de cámara.Hasta el cine la ha seguido su novio paranoico y celoso perdido con un revólver.Consigue colarse en la sala.Ahí ve a Brooks contemplando fascinada su propia imagen en la pantalla al lado de un rico pretendiente.El novio aprieta el gatillo.Brooks es herida de muerte y no tarda en expirar ante la mirada desesperada del pretendiente.La película sigue proyéctandose en el cine, quedando la desdicahda inmortalizada para siempre en la pantalla.
Lo mismo le pasó a Louise Brooks en la vida real."Muriendo" metafóricamente, claro.
El final nada más comenzar el video.Si tienen curiosidad por saber cómo envejeció Brooks pueden seguir viéndolo.
Montando involuntariamente un miniciclo Ruggero Deodato en casa he pensado que no estaría mal hablarles un ratito de Teléfono Mortal, que tiene el bello título en italiano de Minaccia d' Amore (amenaza de amor, si no ando equivocado) Como pueden ver, el poster es espléndido.
El argumento es impagable: La línea telefónica de un "teléfono de la esperanza" está poseída por los espíritus de los suicidas que a ella llamaron y como se aburren un montón se dedican a acosar a una moza jamona (la modelo inglesa Charlotte Lewis, vista en Piratas de Polanski y El Chico de Oro) que trabaja como modelo en Italia.No les extrañe que palmen sus peces, fotógrafas, amigos y demás gente a su alrededor.La bella dama tendrá de aliado a un clon de Nicolas Cage de joven que casi la palmará siendo hipnotizado por la línea y estando a puntito de tirarse al vacío.Por cierto, entre muerte y muerte, la chica se obsesiona con llamar a su ex y la línea la provoca orgasmos al menos en un par de ocasiones.Si andan en estado de shock tras leer este párrafo, no se preocupen que yo mientras la veía aplaudía las ocurrencias de Deodato que pasaban en la pantalla de mi televisor.
Aunque ciertamente delirante, si vemos la cinta con el estado de ánimo adecuado y dispuestos a todo, se puede pasar un buen rato.Un Deodato que seguro que no se tomó muy en serio el guión rueda la cosa con sano cachondeo, destacando los planos de la habitación donde se encuentra "la línea de la esperanza", de un esteticismo ochentero y fotografía azulada que haría las delicias de un Adrian Lyne o Alan Parker.O, por ejemplo, los planos subjetivos del teléfono en el piso de la fotógrafa amiga de la prota (que acabará como el rosario de la aurora).Aunque Charlotte Lewis no siga el método de Stanislavsky, hace lo que el papel le pide: salir bien guapa, poner cara de susto cuando la situación lo requiera y quedar en lencería sexy en la alucinante escenita de los orgasmos en la bañera (los fans onanistas quedarán decepcionados ya que sólo se le ve un pezón...y eso usando el pause.Las discusiones que debió tener con Deodato sobre salir desnuda debieron ser antológicas...)
Ah, y aparte de la escena de la bañera, otras dos de echarse las manos a la cabeza para luego aplaudir: un violador con pinta de yonki que intenta hacer un poco de todo con Charlotte en el metro es acribillado a monedazos por una cabina telefónica...y a un profesor universitario que intenta ayudar a la pareja le explota el marcapasos en el aeropuerto.Tremendo.
Y como anécdota, Claudio Simonetti (Goblin) en la banda sonora.La hora y media de sana diversión servida por Deodato la tienen garantizada.
Como la triste actualidad televisiva está dominada por estrellitas de mediopelo aquí iremos recuperando a las grandes.Por ejemplo, la buena de Louise Brooks, de la que confío que en un futuro aparecerán más posts dedicados a sus cintas.Así que vamos con Tres Páginas de un Diario, la siguiente película que rodó a las órdenes de Pabst tras La Caja de Pandora y que, aunque es algo inferior y menos conocida que Pandora, no por ello es menos disfrutable.Y tiene una trama más telenovelesca en la que Brooks interpreta a la hija de un acaudalado farmacéutico que es seducida por su ayudante y del cual tendrá un hijo no deseado.Como se niega a casarse, es expulsada de su hogar y enviada a un reformatorio femenino.En este momento del relato no debe faltar una directora de reformatorio rígida e hijoputesca ni un ayudante bruto y malote (por cierto, las chicas del reformatorio superan ampliamente en número a estos dos y bien podrían haberse fugado mucho antes.Pero es que si llegan a hacerlo no habría película...).Con la ayuda de otra interna logra fugarse y a partir de ahí no les cuento lo que viene luego, salvo para mencionar que, entre otras cosas, habrá reencuentro con papá (no así con su hijo), la Brooks hará gala de sus dotes para el baile (como ya recordarán) en un burdel de lujo y se enamorará de un conde desheredado.
¿Cosas a destacar? Pues prácticamente las mismas que Pandora: Pabst sorprende a los espectadores de la época (y a los de la actual) tratando temas como la hipocresía de la sociedad y el sexo con franqueza insólita (difícilmente van a encontrar un film de Hollywood de la época y actual como este) y, otra vez más, Brooks hace una gran interpretación con su naturalidad alejada de histrionismos propios de sus actrices contemporáneas.No hay duda de que la cámara la amaba y viceversa.Estoy convencido que con otra actriz hubiera sido un film menos redondo.Quizás algún que otro personaje sea excesivamente caricaturesco (el ayudante calvo, alto y fornido del reformatorio) pero no deja de ser un mal menor.Los que sepan inglés la tiene por Youtube enterita y los que quieran tenerla en casita que sepan que está editada en DVD por Divisa en la muy recomendable colección de cine mudo que tienen.
"No soy Julia Roberts y podía haberlo sido"-Sean Young.
Pues sí amigos, con esta contundente frase se refiere la buena de Young a que podía haber sido toda una megaestrella a día de hoy con la facultad de poder elegir proyectos suculentos y cobrar millonadas por ello.Pero dos cosas se pusieron por en medio:la mala suerte que la acompañó desde que se hizo famosa y su carácter "dulce y encantador" que acojonó a cuantos cineastas, actores, jefazos de estudio y demás personal de Hollywood se cruzaron en su camino.Prepárense para leer lo que han dado de sí los 27 años que lleva Sean en Hollywood desde que con veintipocos años llamó la atención de un Ridley Scott que andaba buscando la actriz perfecta para dar la réplica (je je) a Harrison Ford en una cinta de ciencia ficción de alto presupuesto que tenía de título provisional Dangerous Days.Título que bien podría ponerse a una biografía de la homenajeada.
En Louisville, Kentucky, en Noviembre de 1959 uno podía encontrarse en un gimnasio cualquiera o corriendo por las calles a un joven boxeador negro llamado Casio Arcilla preparándose para irse a las olimpiadas de Roma...o estar en la sala de partos de un hospital cualquiera de la ciudad para contemplar el nacimiento de Sean Mary Young, una hermosa niña morena que con pocos añitos ya le interesaban cosas como la danza, por lo que estudió con una importante compañía de Nueva York y ejercía de modelo en sus ratos libres.Seguramente fue durante una sesión fotográfica que se dió cuenta de su innegable fotogenia y que bien podría dedicarse al mundo de la actuación.Así que cogió las maletas y de la costa Este se trasladó a la costa Oeste sin más armas que su talento y su genio, dispuesta a triunfar en la ciudad de los sueños y las más tenebrosas pesadillas, como ya deberían saber.
Tras un par de papelitos y ser rechazada por Spielberg para el papel de Marion Ravenwood a causa de su juventud en En Busca del Arca Perdida, logró su sueño:tener un papel importante en una película de prestigio.Dangerous Days sería rebautizada como Blade Runner y el resto es historia del cine.Quien la haya visto seguro que quedó impresionado por la belleza y la actuación de Young, sobre todo cuando Harry Ford le cuenta su verdadera naturaleza con el Memories of Green de Vangelis de fondo y en la famosa escena de amor entre Ford y Young.Los fans onanistas de la actriz que sepan que en el imprescindible documental Dangerous Days que viene en la edición especial en DVD se incluyen outtakes de esta legendaria escena en las que Young mostraba sus senos.Según confesó Young a Paul M. Sammon, el autor de Future Noir:The Making Of Blade Runner, ésta es su película predilecta.Durante el complicado rodaje no hizo muy buenas migas con su compañero de reparto, quien en posteriores entrevistas confesaba que en toda su carrera sólo tuvo problemas con una actriz.Nunca citó el nombre de esa actriz, pero todo el mundo sabía a quién se refería.Aunque en su momento no funcionase en taquilla, pronto se convirtió en película de culto y más tarde en el clásico que es hoy.En Hollywood tomaron nota de Young y pasaron por alto sus problemas con Ford, pensando que debió ser su inexperiencia y juventud la que causó sus conflictos.
Tras el clásico de ciencia ficción, llegaron otros dos proyectos de cine fantástico a manos de Sean y que prometían mucho:uno, y el más importante, la adaptación de la novela de Frank HerbertDune, que acabó por dirigir David Lynch tras "traspasarle" el proyecto Scott (casualidades tiene la vida).Allí interpretaba a Chiani, el interés amoroso de Kyle MacLachlan/Paul Atreides.El papel no era muy jugoso que digamos (seguramente cayeron muchas de sus escenas en el montaje final, que de 4 horas pasó a dos) y la película fue un sonoro batacazo comercial.El siguiente proyecto se trataba de una fantasía para los críos titulada Baby, el Secreto de la Leyenda Perdida, que co-protagonizó con el Gran Héroe AmericanoWilliam Katt.Aquí comenzaron los legendarios problemas de Sean con su mal carácter, puesto que no congenió nada con Katt y, como consecuencia, se dedicó durante el rodaje a quitarle su silla plegable justo cuando se disponía a sentarse.Así todos los días.Otro fracaso en taquilla del que se recuperó con No Hay Salida, al lado de un por aquel entonces emergente Kevin Costner y que fue todo un éxito sorpresa.
Quizás con un buen éxito se le aplacarían sus ánimos, pensaban en la Meca del Cine.Pues no.Sus dos siguientes películas y lo que pasó entre sus focos marcaron el resto de su carrera.Oliver Stone la fichó para Wall Street pero tuvo una buena dosis de broncas en el rodaje hasta el punto de vengarse en la sala de montaje acortando sensiblemente su papel.Mucho peor le fue con el díscolo de la familia Estévez.El bueno de Charlie Sheen, harto de la actriz, le pegó un cartel a la espalda que rezaba:"Soy una p...".Esta anécdota es de las míticas e imprescindibles en todo buen libro de cotilleos sobre Hollywood que se precie.
Bastante más mítica y dañina fue su relación con James Woods durante el rodaje de Impulso Sensual.Ambos actores intimaron en el set mientras Woods estaba ennoviado con su pareja de aquel entonces Sarah Owen.Lo que pasó después es bastante confuso.Lo único cierto es que la pareja Woods-Owen denunció a Sean por acoso.Entre otras lindezas, Woods la acusó de dejar una muñeca rota en el portal de su casa y dejar mensajes amenazadores en su contestador automático.Young negó los hechos y llamó de todo menos guapo a Woods.Todo se resolvió con un acuerdo económico antes de llegar a un mediático juicio.Pero el daño ya estaba hecho y los cotillas, revistas, programas del corazón y demás aves coprófagas hicieron su Agosto con los pormenores del caso.La opinión pública dictó sentencia:"Sean Young está como un cencerro"
Aún así, la actriz guardaba tres ases en la manga: tres papeles que callarían bocas, la darían prestigio y cimentarían su estatus de estrella.El primero fue en Delitos y Faltas de Woody Allen, señor al que no tengo yo mucho aprecio pero qué duda cabe que participar en sus películas supone prestigio para un actor.Pues bien, Allen cortó su papel en la sala de montaje.Si tendría algo que ver el mal café de la actriz o se debió simplemente a una decisión artística es algo que sólo sabe el de Manhattan.El segundo papel era el de la película-evento de la temporada, ni más ni menos que Batman, con Tim Burton al frente.El personaje de Vicki Vale era de Sean...hasta que en un rato libre del rodaje se cayó de su caballo en los alrededores del estudio Shepperton frácturándose la clavícula.Kim Basinger fue su sustituta y sobra decir que Batman fue un taquillazo descomunal.El tercer papel era el de Suspiros Mahoney en la muy infravalorada adaptación de Dick Tracy realizada por Warren Beatty.Como muchos se temían no congenió con Beatty y fue despedida por "diferencias creativas".Las malas lenguas dicen que se negó a pasar por la cama del Don Juán por excelencia y que eso influyó mucho en su despido (al final Madonna se hizo con el papel y la cama).Y así se fue por el retrete su estrellato.
Encima, siguió teniendo problemas de todo tipo con estrellas como Nicolas Cage en Pájaros de Fuego o Michael Caine en Seducción Peligrosa.Los de los cada vez más devaluados premios Razzies se acordaron de ella por su doble papel en Bésame Antes de Morir.Y el remate definitivo llegó cuando, después de su oportunidad fallida de actuar en el primer Batman, quiso aparecer en su esperada secuela.Por supuesto, en el papel de Catwoman.Había un problema:Michelle Pfeiffer ya había sido elegida por Tim Burton.No hay problema.Armada de valor y sin sentido del ridículo alguno se plantó en el despacho de Burton disfrazada de Catwoman dispuesta a conseguir el papel y hacer cambiar de idea al director.Según afirma la leyenda, cuando su secretaria avisó por interfono a Burton de que se aproximaba una mujer vestida de Catwoman a su despacho, éste salió escopetado al lavabo a esconderse.No hubo encuentro entre Young y Burton, pero eso no desanimó a la actriz, que se paseó por platós televisivos varios con su traje casero.Fue su final.Todo Hollywood se cachondeó de la actriz, que a día de hoy sigue defendiendo su actuación ("Si Jim Carrey o Sean Penn lo hubieran hecho les habrían aplaudido por sus pelotas").La por aquel entonces desconocida directora Jane Campion le ofreció ser la protagonista de El Piano, pero Young estaba embarazada de su primer hijo y tuvo que decir "no".Holly Hunter se llevó el papel y el Oscar.Lo mismo ocurrió cuando estuvo embarazada de su segundo hijo y Martin Scorsese quiso contar con ella para Casino en el papel que interpretaría Sharon Stone.
Hoy en día Sean Young es, como diría Martin Landau en Ed Wood, "un espantapájaros".Después de su divertido papel en Ace Ventura ("cuerdas fuera") protagonizó series B, comedietas de tercera como Doctor Jekyll y Ms. Hyde (recuerdo verla en Tele 5 llevándome las manos en la cabeza cada poco; los efectos de transformación no estaban nada mal eso sí), thrillers eróticos a cual más patético (no se pierdan si tienen oportunidad Motel Blue, más que fallida cinta donde Sean hacía pareja con una Soleil Moon Frye aka Punky Brewster tratando de venderse como sex symbol...tremendo) y films directos a video o televisión, la cual le ha permitido hacer pequeñas apariciones en series como Urgencias o CSI.Siempre ha tratado hacer propósito de enmienda, hasta el punto de pagar en una ocasión allá por el año 2000 una página de publicidad en publicaciones cinematográficas varias dando las gracias a los que confiaron en ella para los rodajes en los que participó en aquel año.Lo malo es que en ocasiones la sigue armando.Como cuando en el año 2006 se intentó colar en la fiesta de los Oscars que concede la revista Vanity Fair (el fiestorro por excelencia en Hollywood) para ser expulsada sin contemplaciones por los seguratas.El año pasado durante la entrega de premios del Sindicato de Directores gritó desde su asiento a Julian Schnabel mientras pronunciaba un discurso, siendo expulsada por la fuerza del lugar.Reconoció su problema con el alcohol y se fue a una clínica de rehabilitación.
Siempre he pensado en una posible resurrección artística de Young, aunque para ello necesitaría encontrarse con un Tarantino o un Darren Aronofsky que le ofrezca un papelazo.Y por supuesto tendría que dejar de lado su genio.Allí estaré yo para contárselo si tal feliz noticia se produce.Mientras tanto, Young se conforma con ser reconocida de cuando en cuando por algún admirador al que accede con simpatía a firmar un autógrafo o a posar para una foto.
Sin palabras:
Sean Young is Catwoman.No tiene audio el video pero pueden hacerse una idea.
El famoso dúo de críticos Gene Siskel y Roger Ebert rompiendo una lanza a favor de Sean cuando su popularidad estaba por los suelos.
No saben lo bien que sienta recuperar una obra maestra de los años 20 después de contemplar la muy descafeinada 12 Rounds del antaño grande Renny Harlin.La elegida para aliviar decepciones fue La Caja de Pandora de George Wilhem Pabst.Magnífica película.Grandes actores secundarios habituales del cine alemán de finales de los años 20, la interpretación sin las estridencias típicas de las actrices de la época de Louise Brooks, su naturalidad e indudable química con la cámara y la soberbia dirección de Pabst.Qué más le puedo pedir a una cinta.El caso es que después de verla de nuevo me han entrado ganas de contarles una de esas historias de ascensión, caída y redención que tanto le gusta al público.En este caso nos vamos a los roaring twenties.Para mi gusto mis décadas favoritas del Siglo XX son los años 20 y los 80.Fascinantes ambas.Y con grandes dosis de conservadurismo en Hollywood, ciudad de los sueños pero también de las más tenebrosas pesadillas (cosa de la que tanto Kenneth Anger en sus Hollywoods Babilonias varios como por ejemplo David Lynch en Mulholland Drive nos han contado con bastante acierto).Allí, los outsiders, las ovejas descarriadas y los artistas demasiado inteligentes para la estrecha mentalidad de la mayoría de los ejecutivos de los grandes estudios no son muy bienvenidos que digamos.El caso de Louise Brooks puede servirnos de ejemplo.
Los orígenes de Brooks se encuentran en el pueblecito de Cherryvale, en Kansas.Ya desde pequeña mostraba gran interés por la música y la literatura, debido sin duda a la influencia de su madre, una pianista experta en interpretar piezas de Chopin y Debussy.A los nueve años, sufrió un hecho traumático:fue violada por un depravado, marcándola de por vida.La joven Louise decidió dedicarse como bailarina tras perfeccionar sus aptitudes.Después de pasar por compañías de baile varias (donde se hizo notar entre sus compañeras por su temperamento e inteligencia pocas veces vista en una bailarina) fue fichada para formar parte de las Ziegfield Follies en Broadway allá por 1925.Con 19 años, la chica de pueblo había triunfado por todo lo alto...y ya se relacionaba con gente poderosa.Por ejemplo, con el mismísimo Charles Chaplin, siempre en busca de mujeres con las que compartir lecho por un día.Un avispado productor de la Paramount vió en ella talento para el cine y ofreció a Brooks un jugoso contrato por cinco años en el estudio presidido por Adolph Zukor.Pocas veces se vió una llegada a Hollywood tan rápida.
Pero evidentemente una recién llegada tenía que esperar a que llegase el estrellato.Así, durante tres años se dedicó a interpretar papeles protagonistas en películas de segunda fila del estudio, a la espera de poder trabajar con un gran director y una gran película.Esa oportunidad le llegó cuando Howard Hawks se fijó en ella para Una Chica en Cada Puerto y William Wellman la eligió como protagonista de Beggars of Life, al lado de la por aquel entonces estrella Wallace Beery (¿se acuerdan de Barton Fink?).La fama por fin llegó y Brooks no tardaría en aparecer como invitada a las fiestas en la mansión de William Randolph Hearst y Marion Davies y en las páginas de cotilleos por sus romances varios con personajes de todo tipo.Años después confesaría que tenía amantes femeninas en aquella época, entre ellas, Greta Garbo.Su peinado además causó furor entre las mujeres de la época, convirtiéndolo en símbolo de rebeldía y liberación antes las mentes bienpensantes.Igual, o más furor si cabe causaron sus cada vez más maltrechas relaciones con los jefazos de Paramount, de quienes siempre se quejaba de sus contratos leoninos y de la vida que llevaba en Hollywood.El acabóse fue cuando la llamaron para que doblase sus diálogos de The Canary Murder Case.La respuesta de ella fue mandarlos a la mierda.Literalmente.Huelga decir que otra actriz tuvo que doblar los diálogos y que la Brooks acabó como persona non grata en todo Hollywood.Era momento de lanzarse a Europa.
Y es que las películas de Brooks habían llegado a ser vistas por el afamado director George Wilhem Pabst, quien pensó que nadie como ella para encarnar a Lulú la ingenua (o no) protagonista de las obras de Frank Wedekind que con tanto éxito se habían llevado al teatro.La leyenda cuenta que Marlene Dietrich se encontraba en el despacho de Pabst a punto de estampar su firma en el contrato para ser la protagonista de la cinta, pero que justo en ese momento llegó un telegrama de América en el que se informaba de que Brooks había roto su contrato con Paramount y, por lo tanto, tenía el camino libre para ficharla.Si los estudios de Hollywood habían fichado a extranjeros como la Garbo, Chaplin o Von Stroheim...¿por qué no podía un alemán fichar a una estrella de Hollywood netamente americana? Eso fue algo que el público alemán no acabó de aceptar cuando se estrenó La Caja de Pandora en Enero de 1929.El público norteamericano no había olvidado el corte de mangas de Brooks a Hollywood y tampoco le fue mucho mejor a la película allí (por cierto, la historiadora de cine Lotte Eisner recuerda que, visitando a Brooks en el plató de Pandora, se la encontró leyendo un libro de Schopenhauer y acabó conversando con ella sobre el autor.Ya no tuvo dudas sobre la inteligencia de la actriz).De todos modos Brooks se sentía a gusto en Europa y repitió con Pabst en Tres Páginas de un Diario y rodaría en Francia Prix de Beauté.SPOILER: El final de la cinta no pudo ser más profético:Brooks encarna a una actriz que ve en la pantalla de cine su interpretación.Es disparada y muere.Sólo las imágenes reflejadas en la pantalla la mantendrán en la inmortalidad.
Una vez acabado su periplo europeo, las cosas se pusieron muy feas para Brooks.Su última oportunidad para lograr de nuevo el estrellato perdido fue un papel co-protagonista al lado de James Cagney en El Enemigo Público Número 1.Papel que rechazó y que acabó en manos de la rubia platino Jean Harlow.A partir de ahí comenzó su declive en películas de ínfima categoría, sus problemas con el alcohol que arrastraba desde adolescente y que se agudizaron en sus peores momentos, su exclusión de Hollywood y la bancarrota.Cuando el experto en cine James Card descubrió su paradero en los años 50, Louise trabajaba en unos grandes almacenes por 40 dólares a la semana con los que se apañaba para ir tirando.Card jugó un papel importante en la reivindicación de su figura y películas y los críticos franceses volvían a abrir La Caja de Pandora mediante exhibiciones varias.Cuando Brooks visitó la cinemateca francesa con motivo de una retrospectiva sobre los 60 años que llevaba el cine de vida, una inmensa foto suya presidía la sala principal y su presidente Henri Langlois se le tiró a sus pies exclamando: "Ni Garbo ni Dietrich...¡Louise Brooks sólo hay una!".Y de esta manera comenzó el culto a Brooks hasta nuestros días.Falleció en 1985 siendo una reputada escritora sobre cine (sus memorias Lulú en Hollywood están consideradas, según los expertos en cine, poco menos que imprescindibles) y sintiéndose orgullosa de su trabajo.
Quien tenga más curiosidad por la figura de Louise Brooks encontrará un montón de webs dedicadas a su memoria y con material impagable en forma de artículos de la época y fotografías de todo tipo, como las que han podido ver, incluso desnudos.Igualmente podrán encontrar en Youtube un par de documentales imprescindibles, entre ellos Lulu in Berlin (entrevista a Brooks a finales de los 70 donde se nota que los años no pasan en balde pero que aún conservaba su lucidez e inteligencia) y Looking for Lulu, narrado por Shirley MacLaine y con multitud de expertos y admiradores prestando testimonio.Guido Crepax reconoció abiertamente su inspiración para su mítica Valentina en el look de Brooks, cosa que a la actriz le encantó hasta el punto de mantener correspondencia con Crepax.Y para acabar, un detalle.A principios de este mes se proyectó La Caja de Pandora en un cine de Los Angeles con capacidad para 2.000 personas.Se colgó el cartel de "no hay billetes".
La Brooksmania sigue expandiéndose en estos tiempos de estrellitas de medio pelo.Que continúe.