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La Coctelera

Categoría: Videodromo

Vibrador (baterías incluídas)

Decir que Terence Trent D'arby era machacado a base de bien por parte de su discográfica Sony es quedarse corto. A pesar de lo aceptablemente bien que funcionó Symphony or Damn en el Reino Unido y el éxito de la subsiguiente gira, en Estados Unidos el disco ni siquiera alcanzó los primeros 100 puestos de los discos más vendidos de 1993. Sobra decir que para cuando TTD les presentó su siguiente disco, el Vibrator* (*batteries included) que nos ocupa, la compañía seguía sin estar entusiasmada con las canciones ("demasiado rockeras para ser de soul y demasiado soul para ser rockeras", le dijeron), deseaba desembarazarse de él lo antes posible, dieron escasísima promoción al disco y  el artista tuvo que costearse él mismo los gastos de su Vibrator Tour. Por el camino, TTD se cortó el pelo y se lo tiñó de rubio, según él, inspirado por una portada de revista que había visto de Jada Pinkett con ese mismo peinado. Grabado, como su anterior álbum, en su estudio Monasteryo de Los Angeles con la misma banda que utilizaba en directo en sus giras, Vibrator comienza con el espectacular tema homónimo que resulta ser un funk contagioso donde destaca el bajista Kevin Wyatt -ex miembro de Everything But the Girl- no sólo en este tema, sino en todo el disco en general. También se puede apreciar que TTD combina a la perfección el funk con los ritmos más rockeros. Sobra decir que su voz es prodigiosa y que, con justicia, merecía las comparaciones con Sam Cooke. Supermodel Sandwich es un homenaje a la banda Cream y uno de sus "clásicos-no-oficiales" que difícilmente son incluidos en recopilatorios. Un tema compuesto para el film de Robert Altman Pret-Á-Porter que tiene una segunda versión en el disco con un pseudorapeo. El single que se eligió para la escasa promoción fue una obra maestra del soul como es Holding On to You, tema que TTD escribió originalmente para Rod Stewart pero que el escocés gentilmente devolvió a su dueño. D'arby realiza una de sus mejores interpretaciones vocales en una carrera que tiene unas cuantas. Funk del siglo XXI en Read My Lips (I Dig Your Scene) y C.Y.F.M.L.A.Y.?, temas al piano como If You Go Before Me o el tema de cierre I'ts Been Said (repitiendo la jugada de Let Her Down Easy), Trip-Hop en Surrender, Instropección en TTD'S Recurring Dream (con la voz de la actriz Michelle Forbes al final), temas para soñar despierto como Undeniably y dos joyas que reservo comentar al final: We Don't Have That Much Time Together, tema con ritmos latinos que acaba siendo lo que el Te Amo Corazón de su muy admirado Prince tendría que haber sido; y una obra maestra llamada Resurrection. El Purple Rain/Gold/Last December particular de TTD y en donde uno sospecha que está el germen de su muerte espiritual y su posterior "resurrección" como Sananda Maitreya.

¿Sueñan los ordenadores con sintetizadores ochenteros?

El siempre ambicioso y emprendedor Richard Branson suele triunfar en lo que se propone, aunque también tuvo sus buenos fracasos. Refrescos, confección de vestidos de novia o últimamente la Fórmula-1 no llenaron aún más sus bolsillos. Y el mundo del cine también se le resistió con Virgin Films. A principios de los 80 distribuyó en video en U.K. algunas películas como Salvador de Oliver Stone y produjo o co-financió fracasos como Principiantes de Julien Temple, 1984 de Michael Radford o el caso que nos ocupa, su primera gran producción que en teoría debía haber arrasado en taquilla pero que se hundió sin remedio. Y eso que Branson aportó artistas de su compañía de discos como Culture Club, Heaven 17, el líder de la ELO Jeff Lynne o un Giorgio Moroder que compuso la banda sonora incidental y el tema principal de la película, cantado por Phil Oakley de The Human League, que triunfó mucho más que la cinta. De nerd propietario del ordenador que cobra vida y de interés amoroso de la cual ambos se enamoran se fichó a unos emergentes Lenny Von Dohlen y Virginia Madsen. Y como director, un titán del mundo de los videoclips de principios de los 80, Steve Barron, de quién para resumirles su currículum decirles que fue el responsable de que las baldosas de la calle se iluminasen allí por donde Michael Jackson las pisaba. Su trayectoria cinematográfica tras Sueños Eléctricos continuaría con las Tortugas Ninja, Los Caraconos o una nueva versión de Pinocho con Martin Landau hasta que cayó en el olvido y se dedicó a recordar glorias pasadas.

Producto claramente propio de su época del que hay que abandonar el modo destroyer a la hora de juzgarlo, el bueno de Barron no abandonó el estilo videoclipero-ochentero con el que triunfó, sino que lo glorifica con grandes angulares, “ojos de pez”, iluminación esteticista y pseudovideoclips dentro de la película que permiten sin embargo ver una pequeña crítica a la excesiva dependencia de la tecnología en la que vivimos mientras contemplamos el show del ordenador Edgar (con la voz en versión original de Bud Harold y Maude Cort) aprendiendo a tocar música gracias a los anuncios de la tele y al violonchelo que toca la Madsen. Es la propia simplicidad del film la que acaba jugando a favor del mismo y el entusiasmo tras las cámaras de Barron a la hora de rodarlo. “Partidas de comecocos humanos” por la casa del protagonista, el ordenador armándola en la ópera, visitas románticas a la cárcel de Alcatraz y un epílogo glorioso/vergüenzajenístico con la famosa cancioncita rematan la simpática propuesta.

 

 

 

 

 

Las aventuras de Kevin Smith en Paisley Park

Nada mejor que empezar una nueva temporada con algo ligerito pero al mismo tiempo potente.El bueno de Kevin Smith y sus experiencias con el pequeñín de Minneapolis en el 2001, cuando estaba a punto de salir el álbum The Rainbow Children.Tiempo después de contar Smith esta historia, Prince se "vengaría" cuando en una entrevista en 2004 afirmó haberse salido a mitad de película de la sala donde proyectaban Jersey Girl.La réplica de Smith: "Y eso lo dijo el director de Under the Cherry Moon.Además, odié Crystal Ball.No hay problema".

Posiblemente, el testimonio más revelador de cómo es Prince como persona.

Saludada queda

En caso de que quieran hacerse con una buena colección de videoclips ochenteros de Paul McCartney no tienen más que hacerse con su aventura cinematográfica en solitario, Give my Regards to Broad Street.Si buscan un argumento o buenas interpretaciones busquen otra cosa.El bueno de Paul se metió un buen leñazo en taquilla con su ¡Qué Noche la de Aquel Día! particular, para el cual escribió él mismo el guión y logró reclutar para la causa a su mujer por aquel entonces Linda McCartney, al futuro presidente de los reestablecidos Estados Unidos Richard Starkey, a su bella mujer Barbara Bach y al viejo George Martin, productor de los clásicos discos de Los Escarabajos.Para asegurarse el éxito incluso se animó a revisar clásicos de los Beatles como Yesterday, Eleanor Rigby o The Long and Winding Road, a la cual mete un saxo ochentero nada convincente.También metió mano a su repertorio clásico de los Wings reinterpretando Silly Love Songs o rescatando de sus discos en solitario Ballroom Dancing o So Bad.Todo para acabar siendo un fracaso total de crítica y taquilla que desanimó a Paul de probar nuevas aventuras en el cine.Al menos el single No More Lonely Nights fue un exitazo (probablemente el mayor que cosechó en los 80 en solitario) y el corto animado de las ranitas que se proyectaba antes de la película, con el  We All Stand Together, gustó a la chiquillería British.

¿Motivo principal para el fracaso? No hay historia.Mejor dicho, sí la hay:Las cintas del último disco de Paul desaparecen misteriosamente y si no aparecen antes de medianoche Paul se arruinará.Tampoco parece preocuparle mucho durante el metraje, porque durante el día se dedicará a rodar videoclips, grabar canciones en el estudio de grabación (momento entrañable el ver a Paul, Ringo y George Martin), ensayar con su banda o soñar despierto en la secuencia más whatthefuckeska de la cinta, una larga e incomprensible escena con los matrimonios McCartney-Starr en el Siglo XIX.Impagable es otro momento anterior con Paul, Linda  y su banda todos pintados de blanco y con vestuario y decorado futurista tocando Silly Love Songs en una versión más popera que la de los 70 con un saltinbamqui clon de Michael Jackson imitando al del guante blanco.¿Interpretaciones? Simplemente Paul y cía están ahí como muebles, aunque pueden congratularse con la presencia de Bryan Brown en el reparto.Un final que harán desear a Paul que se vaya con su Hope of Deliverance y sus ovejitas a otra parte acaba por redondear el desastre, del que se pueden rescatar momentos como el video de Ballroom Dancing con mucha coreografía de baile y peleas, los ensayos con la banda, la fotografía ochentera con la ciudad de Londres llena de neón por la noche o una ensoñación de Paul en la que se imagina de mendigo tocando la guitarra por las calles por un puñado de peniques, momento que se rodó con cámara oculta y vemos reacciones genuinas de transeúntes.

Y todavía le esperaba otro desastre como Press to Play a la vuelta de la esquina al pobre Macca.

Misrepresented People

Uno de esos tipos que cada vez que abren la boca sube el pan, como puedan ser Chuck Norris o Willy Toledo, es Spike Lee.Lo que no quita para que dos de ellos sean genios en lo suyo.Lástima que para cuando Lee tenía algo interesante que contar sobre su raza la gente pasó de ver Bamboozled (en argot "Embaucados").Llegó a estrenarse en España, pero casi de tapadillo (yo llegué a verla de puro milagro en un ciclo en donde vivo con otras 4 personas en una sala casi vacía cuando suele estar llena).En USA fue recibida con indiferencia y apenas polémica, quizás por su pobre distribución y la personalidad cansina del propio Mr. Lee.

Y digo que es una lástima, porque Bamboozled, aún con sus fallos, es una de las propuestas más estimulantes y dignas de tertulia tras acabar su visionado que haya rodado Lee.Cogiendo como clarísimas influencias Un Rostro en la Multitud de Elia Kazan y sobre todo Network de Sidney Lumet, Lee carga contra la caja tonta con una historia que tiene su miga:Pierre Delacroix (Damon Wayans, compañero de Walter Bruce Willis en El Último Boy Scout y el más desaprovechado de los hermanos Wayans) es el único guionista negro de una codiciosa cadena de televisión.Sus guiones para sitcoms son un fracaso tras otro y las audiencias de la cadena caen en picado.Su arrogante jefe Thomas Dunwitty (Michael Rappaport), uno de esos blancos que habla y se cree más negro que Malcolm X (como cierto aikidoka) le da un últimatum:tiene que aparecer con un éxito rápido o será despedido.Como Delacroix se ve de patitas en la calle, tiene una idea descabellada:Ya que "a la gente le gusta ver a los negros como bufones" nada mejor que una comedia ambientada en una plantación de algodón en pleno siglo XIX con dos actores negros.La gracia consiste en que esos dos actores negros...¡están con la cara pintada aún más de negro! Sí, como en aquellos Minstreel Shows donde actores blancos se pintaban la cara de negro en un teatrillo para burlarse de los negros americanos mientras hacían chistes groseros, soeces y racistas.Así, Delacroix se inventa los personajes de Mantan (hombre tostado) y Sleep n' Eat (duermeycome) y los pondrá en situaciones racistas que serán interpretadas por dos sin techo amigos suyos (Savion Glover y Tommy Davidson).A la secretaria de Delacroix (Jada Pinkett) no le hace ni pizca de gracia la idea, pero ayuda a su jefe a vender la comedia a Dunwitty, que la acepta al instante creyéndose conocedor de las mentes del público negro.Ironías de la vida:lo que Delacroix esperaba como una llamada a la acción para que la gente se cuestione lo que ve en la televisión...acaba siendo convertida en el mayor éxito de la historia de la cadena, con el público riéndo las gracias de dos esclavos negros medio subnormales, ladrones de gallinas, comedores de sandías, vagos, bailadores de claqué y que dan patadas al diccionario inglés.A partir de ahí se desencadenan los acontecimientos dramáticos, con manifestaciones de negros airados, Delacroix intentando defender lo indefendible ante su raza y con su creación fuera de los límites de su control, egos de actores subidos, despidos despiadados y un grupo de raperos estereotipadísimos y "revolucionarios" que están dispuestos a cualquier cosa con tal de dar una lección a América.

Aunque el tonillo a sermón que utiliza Lee para exponer sus denuncias de cómo han sido los estereotipos de los negros en las películas y series de televisión puede llegar a cansar, la sutileza brille por su ausencia y la fotografía digital con que se rodó casi toda la película (menos las escenas de la serie, rodadas con cámaras de cine) sea cutrilla y manifiestamente mejorable, no es menos cierto que la denuncia que realiza Lee esté plena de razón, con tantos shows cutrongos y llenos de estereotipos que han tenido que soportar en USA y en parte en estos lares.Pero no sólo critica esos estereotipos, como en los anuncios que se ven de la bebida isotónica que prometen alargar los penes negros o los de la línea de ropa Tommy Hilnigger (je je) que viene con agujeros de bala incorporados para gente del ghetto, sino que también se lamenta de hasta donde puede llegar la televisión con tal de ganar audiencia (véase sobre todo el intenso tramo final, carente de la sátira con la que se cuenta la película) y el lamentable nivel de la programación televisiva de hoy en día.Otro de sus objetivos son esos raperos cutrongos llenos de cadenas de oro y armados hasta los dientes que hablan en slang ininteligible y presumen de Black Powa, representados en la película por el rapero Mos Def en uno de sus primeros papeles para el cine y secundado por raperos menos conocidos pero lejos de esa imagen típica en la vida real (entre ellos Canibus, quizás el rapper más infravalorado de los últimos tiempos y que recomiendo encarecidamente)

El resto de los actores es destacable, sobre todo Savion Glover y Tommy Davidson como los dos homeless dispuestos a rodar cualquier cosa con tal de comer caliente y un Michael Rappaport que se lo pasa bomba con su personaje.A todo lo anterior hay que añadir dos cosas:una, la magnífica banda sonora del habitual del cine de Lee Terence Blanchard y repleta de excelentes canciones de Public Enemy, Erikah Badu, Prince, Bruce Hornsby y Stevie Wonder.Otra, los dos impagables montajes que cierran la película y que justifican la visión de Bamboozled:el que sirve como epílogo compuesto por una antología de escenas racistas extraídas de clásicos del cine y cortos de animación y el que acompaña a los créditos finales de juguetes y memorablia racista.

Una cinta que merecía mejor suerte y cuya historia no sólo incumbe a los negros:también puede servir de parábola sobre otros sectores de la población (homosexuales y otras razas) maltratados y estereotipadísimos por las historias de ficción.

Consejo:Huyan como de la peste de la espantosa versión doblada y vean la cinta en versión original.Si tienen ocasión de compararlas, ya me darán las gracias por el consejo.

No hay dos sin tres

Sí, enviénme las dos cosas que pedí a la dirección de siempre...gracias.

Parece que fue ayer cuando me registré en La Coctelera para iniciar esta pequeña locura en forma de blog.Concretamente hace tres años.542 posts, 78.000 lectores (aunque vean muchos menos en el contador, hubo un día en que 53.000 visitas desaparecieron misteriosamente) y 2078 comentarios han pasado desde aquel 6 de Enero de 2007.Miren si llovió de aquella.Y aquí seguimos, inasequibles al desaliento.

Así que debo agradecer a los amigos cocteleros, blogueros de otros sitios y lectores varios que me han honrado con su visita aún cuando muchos de mis posts eran mediocres siendo generoso (ese año 2007 y sus inicios...¡qué vergüenza!).Aunque poniéndome egocéntrico, diré que otros muchos posts me han gustado mucho y estoy orgulloso de ellos.Ustedes pueden imaginarse cuáles.

Al contrario que en los dos aniversarios precedentes, seré más parco en palabras.Porque para mostrarles mi agradecimiento he decidido darles un par de regalitos:

-El primero lo pueden disfrutar si tienen cuenta en Spotify.Imagino que muchos de ustedes la tendrán (de no ser así, registrense, que es gratuito).De ese modo, podrán disfrutar de un playlist con 45 canciones que tienen relación con la historia del blog.He escogido 15 canciones por cada año y, o bien sus cantantes aparecieron en muchos posts como protagonistas, o bien los temas elegidos sirvieron para ilustrar otro tipo de posts (como el caso de OMD y su Pandora's Box, que dedicaron el tema a Louise Brooks).Me hubiera gustado meter el tema principal de Aullidos 2, pero no se encontraba entre las canciones disponibles.Otra vez será.

Más de tres horas de música de todos los estilos que pueden degustar haciendo clic AQUÍ

-El segundo fue hecho deprisa y corriendo.Pero lo que cuenta es la buena intención con el que fue hecho.

Iván Zeta

Como he leído en más de un sitio, es curioso que Paul Naschy, nuestro licántropo más internacional, falleciese en una noche de luna llena y que Iván Zulueta, autor de la mejor película sobre el vampirismo (en el sentido más amplio del término) del cine español falleciese a las 6:30 de la mañana, cuando asomaban los primeros rayos del sol.El caso es que su muerte ha sido la puntilla final del aciago 2009 en el que tantos mitos y personalidades importantes nos han dicho adiós demasiado pronto.Las pequeñísimas esperanzas que muchos de los seguidores del donostiarra todavía albergábamos de que rodase algo nuevo desde su lejano capítulo Ritesti para la serie Crónicas del Mal se han desvanecido definitivamente.

Nos queda pues, disfrutar con su legado.Aparte de la mítica por derecho propio Arrebato, pueden disfrutar de su anterior largometraje:1, 2, 3, al Escondite Inglés, película pop de nuestro cine rodada en una época poco dada a este tipo de cosas y que revela el talento para las imágenes de Zulueta y su peculiar sentido del humor.Tienen en Youtube algunos de sus cortos de los 70 como Leo es Pardo o Kinkón, en los que jugaba con la cámara, el montaje y las imágenes de forma artesanal.También pueden intentar recuperar sus dos trabajos cortos para TVE, como el mencionado Ritesti o Párpados (rodado para la serie Delirios de Amor).Busquen sus videoclips pioneros en el país que rodó para el programa Último Grito.Y deléitense con sus carteles para realizadores diversos como Buñuel, Almodóvar, Borau o Gutiérrez Aragón.

Nosotros mientras tanto continuaremos arrebatados con su obra.Como cuando nos encontramos de nuevo con un ya viejo álbum de cromos (o tebeo, película o juguete) de nuestra infancia y nos quedamos absortos durante horas mirándolo.

What shall we do to fill the empty spaces?

Ya llovió mucho desde que de jovencito alquilase en el videoclub The Wall.Aquella portada ya justificaba de sobra el tener que ver esa cinta VHS de genuino sabor ochentero de la que yo no sabía de qué iba ni nada, puesto que en la contraportada solo venía la ficha técnica.La sorpresa llegaría cuando vi la cinta a solas en casa de noche.La calidad de imagen no era muy deseable y estaba en inglés pelada sin subtitulos, pero la sucesión de imagenes impactantes que desfilaron por la televisión me dejaron KO, como KO me había dejado el visionado en circunstancias parecidas de Apocalypse Now.No importaba que entendiese a duras penas la historia:El ataque de ira en presencia de la groupie (ustedes ya la conocen), el momentazo Comfortably Numb o el mitin y conquista de la calle de los neonazis pasaron una y otra vez por el magnetofón del ya cascadete video.Así fue mi primer contacto con Pink Floyd:a lo grande.Pasado cierto tiempo conseguí por 5.000 pesetas de entonces el doble CD de The Wall y poco más puedo decir salvo que se convirtió en uno de los discos que más veces pasan por la minicadena o auriculares del portátil.Luego tendría dudas sobre si Dark Side of the Moon era superior...pero The Wall gana a los puntos.

Es curioso ver cómo de un rodaje caótico (con conflictos entre el gran Alan Parker y el humilde Roger Waters y entre éste y Gilmour) acabó saliendo un peliculón, si bien uno echa en falta algo de sentido del humor y el imprescindible Hey You que en una escena eliminada ilustraba una batalla campal entre manifestantes y antidisturbios por la noche (se ven trocitos de esa escena por la película).Es destacable la labor interpretativa de Bob Geldof poco antes de montar el chiringuito de Live Aid, quien logra hacer del protagonista Pink un hombre roto y hundido.Igualmente impactantes son las animaciones de Gerald Scarfe que ilustran a la perfección temas como Goodbye Blue Sky (impagable la bandera británica despedazándose hasta formar una cruz ensangrentada) o The Trial (piel de gallina).Si alguno echa de menos a Alan Parker en estos últimos años donde apenas se sabe nada de él siempre puede recuperar The Wall como ejemplo de su maestría para crear planos e imágenes para el recuerdo, que los hay a puñados.En los videos que pondré verán ejemplos prácticos.Quien quiera un análisis soberbio, completo y minucioso sobre la película y el disco simplemente pinchen aquí.

Todo esto viene a cuento de que se cumplen 30 años de la publicación de The Wall.Felicidades Pink y nos veremos outside the wall.Si es que sobreviviste.

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