Nota: en mi nuevo blog he escrito un nuevo texto sobre la cinta. Ha quedado más profesional. Gracias a los que han visitado el post.

Decìa el escritor Lorenzo Silva que habìa un mètodo infalible para saber si uno habìa visto una gran pelìcula:Si, tras acabar la proyecciòn, uno era incapaz de articular palabra sobre lo que habìa visto, acababa de ver una gran cinta.La verdad es que uno no es de los que acaban KO tras ver una pelìcula.Las pocas veces que me ocurriò, fueron con tìtulos como Taxi Driver, Apocalypse Now, Betty Blue o Masacre Ven y Mira.A este reducido club se acaba de unir Yo, Cristina F cuando la vi la semana pasada.Quizàs sea la pelìcula màs durilla que he posteado en lo que llevo de blog.Y aviso para navegantes:Si se disponen a verla, que sepan que no es apta para todos los paladares.Vaya, que si usted sintiò nàuseas con lo que le pasaba a Jared Leto y su brazo en Rèquiem por un Sueño, ni se molesten a ver esta cinta.

Los niños de Banhof Zoo

A finales de los 70, dos periodistas alemanes, Kai Hermann y Horst Rieck conocieron a una chica de diecisèis años llamada Christiane Felscherinow durante un juicio a un hombre que pagaba a menores de edad con heroìna a cambio de sexo, en el que ella actuaba como testigo.En un principio, los periodistas querìan escribir un artìculo en el que se detallase los problemas de los adolescentes con las drogas, pero tras conocer a Christiane y entrevistarla màs en profundidad dejaron aparcado el artìculo y se les ocurriò plasmar en libro las vivencias de la joven.Asì, durante dos meses de entrevistas, tuvieron material sòrdido de sobra para publicar todo un best-seller narrado en primera persona que arrasò en las librerìas de buena parte de Alemania y el resto del continente.Naturalmente, esto atrajo la atenciòn del mundo del cine y, en concreto, del productor Bernd Eichinger, uno de los productores europeos màs importantes de la historia (y a su filmografìa me remito) que comprò los derechos del libro y le cediò la batuta de la direcciòn al debutante Uli Edel, el papel protagonista a la actriz infantil Natja Brunckhorst, el asesoramiento de la pelìcula a la verdadera Cristina F. y consiguiò que David Bowie accediese a que se rodase material de uno de sus conciertos en Berlìn y que cediese los derechos de algunas de sus canciones, de las que Cristina F. era fan.

La historia es sencilla:Cristina F. es una niña de 13 años que empieza a experimentar con drogas blandas para, poco a poco, ir metèndose en las màs duras, sobre todo la heroìna.Asì, veremos còmo se prostituye para conseguir su dosis y sus intentos en vano para desengancharse.Todo esto està rodado sin florituras visuales, sino en toda su crudeza, con una fotografìa gris y sucia que le viene perfecta a la historia, en una serie de momentos impactantes cada uno màs duro que el otro.Como por ejemplo ese intento de desengancharse de Cristina con su novio en el que acaban vomitandose sangre el uno al otro o lo que le sucede en un retrete pùblico con la apariciòn por sorpresa de otro yonki.O esa escena en el metro de Berlìn donde vemos la mirada perdida de zumbada de yonkis varios que pueden ver dàndole al play.

Èsta era la primera pelìcula de Natja Brunckhorst, que no se prodigò mucho en cine desde entonces dedicàndose a ser analista de guiones en la actualidad y hace todo un papelazo de quitarse el sombrero, haciendo muy creìblemente de yonki infantil.Edel consiguiò su mejor cinta con el, quizàs, el retrato màs devastador de la droga jamàs plasmado en celuloide.Làstima que despuès de la tambièn muy recomendable Ùltima Salida a Brooklyn, su carrera fue dando tumbos entre engendros (pero disfrutables) como El Cuerpo del Delito y tv movies varias, entre ellas una de Mike Tyson con Michael Jai White que entretenìa lo suyo.Aùn asì, tras marcarse este peliculòn, puede ir con la cabeza bien alta por el mundo.Si se decide a verla (està en YouTube con subtitulos en inglès), le aseguro que tardarà mucho tiempo en olvidarla.Y no volverà a escuchar Heroes de Bowie de la misma manera.