La trayectoria del bueno de Donald Cammell es una de las más curiosas (por decirlo así).De familia rica y viviendo el "swinging London" de finales de los 60, su salto al cine se produjo con la ya legendaria Performance (1970) con guión suyo y co-dirigida por el más conocido Nicolas Roeg, con Mick Jagger de protagonista.Fue un éxito que abrió las puertas a otros proyectos a Roeg pero no así a Cammell, que se las vió y deseó para que sus proyectos llegasen a la luz.En 1977 pudo rodar uno de sus proyectos.Quizás sea Engendro Mecánico la cinta que más gente haya visto de Cammell (yo aún recuerdo haberla visto con seis años y alucinando), una muy apreciable historia que bien podría inscribirse en eso de la "nueva carne" que acuñó David Cronenberg.Para la historia queda Julie Christie pariendo a su "retoño".Tras este éxito Cammell se va a casa de Marlon Brando a escribir con el divo Fan Tan, una aventura exótica a la que dieron forma como novela pero que finalmente no se rodaría.Fue publicada finalmente hace tres años si la memoria no me falla.Tras la "Brando experience", casi una década sin dirigir salvo algunos trabajos para televisión y videoclips varios como el de Pride (In the Name of Love) de U2 hasta que rodó en 1987 El Blanco del Ojo, con la hoy muy olvidada Cathy Moriarty (la mujer de Jake LaMotta en Toro Salvaje) y que pasó con más pena que gloria.

Y así llegamos a la cinta que nos ocupa.Wild Side, cosecha de 1995, tenía a un buen reparto:Anne Heche, que estuvo en la cima año y pico hasta que sus escándalos en su vida personal, los fracasos en taquilla y la burla despiadada de su ex Steve Martin en la excelente Bowfinger (el personaje de Heather Graham de actriz trepa que se acostaría hasta con mujeres para lograr el éxito está inspirado en ella) la dejaron K.O, Joan Chen (otra que estuvo de moda en su momento, aunque ahora se ha reciclado en directora con cierta fortuna), Steven Bauer (inseparable compañero de Al Pacino en Scarface) y Christopher Walken (triste decadencia la suya.Que vuelvan los tiempos de King of New York ya).Parecía que con este reparto Cammell tendría un éxito, pero no contaba con los ejecutivos de Nu Image que montaron la película a su antojo dejando a Cammell desolado y firmando con el pseudónimo Franklin Brauner.Wild Side salió directa a video en USA.Cammell se suicidaría un año después.En el año 2000 el montador Frank Mazzola, siguiendo las anotaciones de Cammell, montó un director's cut que se estrenó con más éxito crítico que lo visto cinco años atrás.

La historia no tiene desperdicio:Alex Lee (Heche) es una ejecutiva de banco de día y señorita de compañía de noche.Es lo que tiene estar endeudada hasta las cejas.En una de sus noches se topa con Bruno (Walken), un personaje excéntrico (por decirlo suavemente) que es además uno de los estafadores más buscados del país.Bruno se vuelve obsesivo con Alex y ordena a su guardaespaldas Tony (Bauer) a que averigüe si Alex trabaja para el FBI.Pero resulta que Tony es un agente encubierto que tiene sus propios planes.Lo mejor llega cuando aparece en escena la mujer de Bruno Virginia (Chen) en el banco donde trabaja Alex y ambas caen enamoradas.La escena de sexo entre ambas es de quitar el hipo (y olé para las dos actrices por sus bemoles y por el realismo que le ponen).A partir de ahí, una buena ración de emociones fuertes, traiciones, vidas en riesgo y Steven Bauer a punto de ser violado por Walken.

Tengo que advertir que comentaré el montaje de los productores puesto que el director's cut no ha llegado por estos lares que yo sepa.Vamos a empezar por el bueno de Walken.Aquellos que tengan rechazo por las sobreactuaciones les aconsejo que no vean Wild Side.Porque aquí Walken hace una interpretación deliciosamente pasada de vueltas con la que los fans de Chris se lo pasarán bomba (y su personaje la requería).Tanto Joan Chen como Steven Bauer están bien, pero la que lleva bajo sus hombros el peso de la película es Anne Heche, que borda su papel haciéndo hasta creíble un guión que destaca por sus situaciones y personajes surrealistas.Debo ser de los pocos que confía en que esta mujer vuelva a la cima, porque talento lo tiene a raudales.Da la impresión de que Cammell dejó libertad total a los actores para rodar sus escenas y que tampoco se preocupó demasiado por la factura técnica rodando la película con un estilo descuidado, salvo en los exquisitamente fotografiados encuentros sexuales entre Heche y Chen.De todos modos y aunque la fina linea entre la credibilidad y el sentido del ridículo sea traspasada varias veces, Wild Side es uno de los thrillers (por definirlo de alguna forma) más excéntricos, semiolvidados y reivindicables de los años 90.

Supongo que lo que el lector querrá es ver la escena entre Heche y Chen.Le diré para su información que Google es su amigo.