No deja de resultar irónico que a día de hoy, Prince sea todo un testigo de Jehová que predica la monogamia y la abstinencia sexual y que se dedica a ir por su barrio en Los Angeles a picar puertas con la intención de convertir a sus vecinos.De todos modos, dudo que Chiquito de Minneapolis deje su lado provocador a la hora de componer música, que a fin de cuentas es lo que importa.Aunque ya no cante sobre el escenario odas al sexo oral como Head.El motivo del post que nos ocupa es el de intentar arrojar un poco de luz sobre el paradero de Denise Matthews, más conocida como Vanity allá por los 80 y con una carrera discográfica y cinematográfica que no pasará a formar parte de la historia, pero que me resulta bastante simpática.

Fotografía del prestigioso Richard Avedon para Rolling Stone, en la primera portada dedicada al príncipe de Minneapolis.

Matthews era una canadiense oriunda de Ontario con una infancia marcada por el divorcio de sus padres y los abusos que ésta sufrió de su progenitor.A finales de los 70 e influenciada por su ídolo de la niñez Diana Ross, se trasladó a Estados Unidos para empezar una carrera como modelo.Pronto consiguió ser la imagen de una conocida marca de pasta de dientes y tener un papelito en El Tren del Terror con Jamie Lee Curtis.Tras posados y anuncios varios, conoció al hombre que pronto la haría célebre.En una fiesta posterior a una entrega de premios musicales, el bueno de Prince tuvo ojos para Matthews (otra versión malévola afirma que Matthews entró a una fiesta con el rey del funk guarro Rick James bajo el brazo y salió de la misma con His Royal Badness dejando a James más solo que la una).Hacía tiempo que Prince deseaba montar un grupo musical femenino y no pudo imaginar una mejor frontwoman que la canadiense.Así, junto con Brenda Bennett y Susan Moonsie, amén de cambiar el nombre de Matthews por el más artístico Vanity, formó Vanity 6 (otro divertido rumor:Prince estaba empeñado en que el trío se llamase Vagina 6, pero Matthews se negó en rotundo).Con Prince controlando todos los aspectos de la composición y producción de sus canciones y dando al trío un look descaradamente sexy y provocativo, el álbum de mismo título que el grupo no fue nada mal en ventas, logrando un número 1 en las listas USA de baile con Nasty Girl.Cantar no es que cantasen especialmente bien, pero mientras las melodías fueran pegadizas y las chicas fueran sexys sobre el escenario, Prince estaba más que contento.

Después de algunos éxitos menores y de intervenir en los coros de la balada épica Free del álbum de Prince 1999 (una de sus mayores cimas creativas), Vanity inicia una relación con Prince.Allá por 1983 Chiquito de Minneapolis tomaba notas en una libreta de color púrpura para elaborar un guión para una futura película que contase su vida y vicisitudes musicales.Purple Rain comenzaba a gestarse y el papel de la chica naturalmente sería para Vanity.Pero no por mucho tiempo.La pareja rompe y Vanity a partir de ahora tendrá que arreglarselas sin su mentor.Tras tantear a toda una Jennifer Beals post-Flashdance para el papel, finalmente se lo adjudicaría Patricia Kotero, a la que Prince rebautizó como Apollonia por su parecido con la primera mujer de Al Pacino en El Padrino.Vanity 6 fue rebautizado como Apollonia 6, teniendo mayor éxito de ventas (aunque tampoco es que Apollonia cantase mucho mejor que Vanity, la verdad).Purple Rain fue un taquillazo en el Verano de 1984 y por esa época Vanity empezó a consumir drogas (fundamentalmente crack) de forma habitual.La Motown ficha a la canadiense y ese mismo año publica Wild Animal, que no va mal en ventas.Al año siguiente, Vanity por fin tendría un papel protagonista en una película.El capo de la Motown Berry Gordy la metió en una fantasía ochentera repleta de música, bailoteos, hostias y un negro que se cree Bruce Lee.Todo lo que debe tener una gran película.

Berry Gordy's El Último Dragon es una de esas cintas legendarias de videoclub que todos los que tengan una cierta edad recordarán con nostalgia y cariño.La película fue un éxito aceptable de taquilla que convirtió al protagonista Taimak en un pequeño mito del mundo de la artes marciales, al villano Sho' Nuff (Julius Carry III, fallecido no hace mucho tiempo) en un mito aún mayor y a la entrañable Rhythm of the Night de DeBarge en poco menos que legendaria.Vanity no es que supiera actuar muy bien, pero quedaba muy guapa en la pantalla y tuvo la oportunidad de intentar demostrar que sí que sabía cantar.Lástima que no lo consiguiera, pero el caso era intentarlo con esta 7th Heaven.Si les apetece leer un análisis más profundo de la cinta, pinchen aquí.Por cierto, que sepan que Hollywood hará remake con Samuel L. Jackson de malo.

Tras editar otro disco en 1986 de título Skin to Skin y con su mayor éxito en solitario Under the Influence, Vanity aparece en otra cinta, 52 Vive o Muere, protagonizada por Roy Scheider y en la que interpretaba a una stripper, lo que daba la oportunidad de ver los encantos de la mujer.La película, producida por la Cannon y dirigida por John Frankenheimer se dejaba ver.Y llegamos a 1988, año de estreno de una de las cintas de acción ochenteras por las que más simpatía tengo.Con la producción del todopoderoso Joel Silver, dirigida por el eficaz artesano Craig R. Baxley y protagonizada por The Master of Disaster Apollo Creed, Acción Jackson (qué titulo más pegadizo) proporcionaba hora y media de pura diversión a todo aquel que la alquilase en su videoclub de barrio de confianza.Porque en los cines fue un fracaso total.Otra vez más Vanity (que, casualidades de la vida, interpretaba a una yonki) básicamente ponía el físico mientras que las frases chistosas y los golpes los servía Weathers.Siempre tendré en mi memoria esa escena final con Weathers entrando en la mansión del malo con el coche y subiéndolo por las escaleras hasta el dormitorio donde se produce la lucha final.Al igual que en El último Dragón, había escena de lucimiento vocal para Vanity.Que tampoco la aprovechó mucho.

A partir de ahí, la cuesta abajo.Las drogas se convirtieron en lo más importante para ella y su carrera musical se fue al garete.Posados para Playboy, romances turbulentos con Billy Idol, Adam Ant y sobre todo con Nikki Sixx de Mötley Crüe (con el que tuvo más de una pelea por sus adicciones) y apariciones en series como Corrupción en Miami o Historias de la Cripta y en cintas de serie B fueron las actividades a las que se dedicó.Hasta 1994, año en el que estuvo a punto de morir después de mucho tiempo de abuso de las drogas.Ella contó que en el hospital donde estaba en cama con soporte vital se le apareció Jesucristo y que éste le pidió que abandonase el nombre de Vanity.Convertida así en cristiana renacida, tiró todas las cintas de actuaciones y entrevistas que tenía en casa, se arrepintió públicamente de su imagen y modo de vida que llevaba y se convirtó en evangelista dando sermones en todas las iglesias y cadenas televisivas cristianas de Estados Unidos que la solicitasen.Dudo que se publiquen por estos lares sus memorias, que escribió no hace mucho.

Denise Matthews en la actualidad.