Vi Terciopelo Azul por primera vez grabada de la tele digital cuando ésta merecía la pena.En aquella época uno había visto de David Lynch El Hombre Elefante, Dune, Corazón Salvaje y Mulholland Dr.Luego con el tiempo vería más cintas y cortos del Águila de los Scouts más querido de Montana.Pero es Terciopelo Azul la que ocupa un lugar en mi corazoncito desde que vi ese comienzo con el infarto del padre de Kyle MacLachlan y la cámara adentrándose en ese submundo habitado por insectos que sirve de metáfora para mostrarnos el lado oculto de la cara amable de Estados Unidos y tal.
Aparte de las excelencias de Lynch en la dirección, hay que quitarse el sombrero ante el sonido creado por el habitual del cine de Lynch Alan Splet (que en la versión doblada pierde bastante calidad), la elección de la banda sonora, con la primera colaboración entre Lynch y Angelo Badalamenti y donde podemos oir la hipnótica voz de Julee Cruise, las canciones que aparecen (Tino Casal basó su look con el micrófono cantando Eloise en la famosa escena de Dean Stockwell cantando In Dreams; Roy Orbison seguro que estuvo muy agradecido a Lynch por reactivar su carrera) o el muy acertado casting.Ahí tienen a una bella Isabella Rossellini (hoy rodando porno entre animales.En serio) cantando la versión más sensual de Blue Velvet (tema que si no recuerdo mal sonaba también en aquella grandiosa serie del Club Disney llamada Un Ángel Joven), a Laura Dern de típica estudiante ñoña (impagable su cara cuando Rossellini le dice a MacLachlan eso de "tengo tu semen dentro de mi") o al clon joven de Tyrone Power que es Kyle MacLachlan dando vida a Jeffrey Beaumont, al que una oreja cortada y su curiosidad le meterán en "un mundo extraño".El rey de la función, eso sí, es un deliciosamente aterrador Dennis Hopper cuya carrera en Hollywood remontó el vuelo entre esta cinta y Hoosiers.Un buen motivo para pasar de los Oscars, aparte de tonterías como lo ocurrido este año en la categoría de actriz de reparto (y estoy orgulloso de ser español y mi vida no podría ser más satisfactoriamente plena;por si me llueven acusaciones luego...) es que no le nominaron siquiera (solo a Lynch como dire...y gracias) por una de las interpretaciones de un psicópata más acojonantes que estos ojos hayan visto.Vean sino ese primer encuentro con Rossellini, apalizando a MacLachlan al ritmo de In Dreams o en compañía de su inseparable aparato para respirar.
Menos mal que Dino De Laurentiis (señor que se merece un macropost para él solo) accedió financiar la película a un Lynch que acababa de fostiarse con Dune, cumpliendo la promesa de producir la película si este filmaba la adaptación de la epopeya galáctica de Frank Herbert, aunque Lynch tendría que rodar la película con solo la mitad del presupuesto estimado (la cuenta corriente de Dino andaba en números rojos con la mencionada Dune).Tras recuperar el prestigio crítico perdido y una buena parte del público, Lynch comenzaría una carrera fulgurante que le situaría entre los grandes del cine contemporáneo.Aunque con Inland Empire todavía no he podido.Intentaré darle otra oportunidad un día de estos.
Ah, también podría decirles buenos motivos para ver los Oscars...los cuales ya contaré en la próxima ceremonia.

Hola!
Pues a mi del Lynch me gusta mucho una que es de un tio que se recorre América montado en un cortacesped, es la ostia esa pelicula! jajaaj
Y por cierto, mira que soy fanática de Tino Casal, pero no sabia lo del detalle de la peli de Blue Velvet...!
Saludos!
La del viejecito en el cortacesped es "Una Historia Verdadera".También muy grande esa cinta.
Y echando un vistazo al blog, veo que a ambos nos gustan las portadas bizarras.Me gusta.
Saludos.