
El señor que ven en la foto de arriba llegó a ser uno de los hombres más poderosos en Hollywood desde principios de los 90 hasta mediada la década.Y es que sus guiones se pagaban por cifras récords para la época.La historia de Joe Eszterhas posee todos los ingredientes de ascenso, caída y redención de una celebridad que tanto gusta al público y que les detallaré en lineas generales.Nuestro homenajeado era un inmigrante húngaro que llegó a Estados Unidos dispuesto a comerse Hollywood como guionista.Pronto consiguió colocar su primer guión a la United Artists: F.I.S.T, que llamó la atención de un Sylvester Stallone recién salido del descomunal éxito de Rocky y que fue dirigido por Norman Jewison.Cuando se estrenó la película fue una decepción en taquilla y nuestro hombre tardaría en dar el pelotazo 5 años.En 1983 su guión de Flashdance fue adquirido por dos avispados productores que pronto se convirtieron en los amos de Hollywood: Don Simpson y Jerry Bruckheimer.A partir de ahí Eszterhas trabajaría con regularidad en diversos thrillers, destacando los que escribió para Costa Gavras: El Sendero de la Traición y La Caja de Música.Y así llegamos hasta 1992, cuando Carolco Films paga una millonada por un thriller erótico que atendía por título Instinto Básico, que lo convirtió en el guionista mejor pagado de Hollywood y el más poderoso.Eszterhas era un Master del Universo.Pero su reinado fue efímero.Intentó repetir la jugada con otro thriller erótico, Sliver (Acosada), que fue regulín en la taquilla y que causó risas generalizadas a lo largo del mundo.Y llegamos a Showgirls.La reivindicable cinta de Paul Verhoeven que iba a arrasar en taquilla...o eso pensaba Joe.La cinta fue vapuleada a retorcer y Eszterhas se convirtió en un paria de la industria.Y para rematar la faena, otro thriller erótico que escribió, Jade, del gran William Friedkin, fue otro fiasco.No les extrañe que el bueno de Joe decidiera retirarse del mundo del cine después de ganar una fortuna estimada en 30 millones de dólares y que se dedique en la actualidad a escribir libros relatando sus experiencias en la industria del cine y poniendo a caldo a casi todo aquel que trabajó con él.

Pero antes de largarse de Hollywood, Eszterhas quería dar un corte de mangas a los ejecutivos y demás fauna.Para ello, escribió un guión con una historia rocambolesca.Un director de cine primerizo con buena reputación de montador acaba de rodar una megaproducción de cine de acción llamada Trio y que protagonizan Stallone, Jackie Chan y Whoopi Goldberg.Cuando éste ve en la sala de montaje que su visión de la película queda hecha añicos, desea retirar su nombre de los créditos y reemplazarlo con un pseudónimo.El Sindicato de Directores de América establece que el único alias que se permite en estos casos es el de Alan Smithee (cuando vean una película en donde debajo del "directed by" ponga Alan Smithee es que su sala de montaje fue una batalla campal).El problema para el director es que su nombre verdadero es...Alan Smithee, por lo que no serviría de nada cambiar su nombre.Frustrado, decide secuestrar la única copia de la película y huir de Hollywood.A partir de aquí, surgen una serie de personajes del mundillo (agentes, ejecutivos, productores, directores) que recuerdan la figura de Smithee y que ponen a caldo a Hollywood.

Eszterhas consiguió fichar como director a un Arthur Hiller al que cada vez le quedaban más lejano en el tiempo el éxito de Love Story.Como protagonistas, y dado que el presupuesto y su descrédito en la industria le impedían fichar a nombres con caché, tuvo que recurrir a Ryan O' Neal ("Oh God, Oh man!"), Eric Idle como Smithee y los raperos Coolio y Chuck D de Public Enemy como dos directores hermanos negros (en parodia de los Hughes Brothers, los cuales rodaron Desde el Infierno años después).Para dar más lustre a la cinta, Eszterhas tiró de sus amistades que conservaba en Hollywood, como el legendario productor Robert Evans en una parodia de sí mismo, Sylvester Stallone, Jackie Chan y Whoopi Goldberg.Stallone aceptó intervenir con la promesa de Eszterhas de que sus amigos Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis aparecerían interpretando a las otras dos estrellas de acción de Trio.Cuando llegó al plató y se encontró en su lugar con Jackie y Whoopi, quiso abandonar.Su contrato se lo impidió.

En plena postproducción de la película ocurrió algo que a día de hoy no se sabe muy bien si ocurrió de verdad o se trató de un simple montaje publicitario.Eszterhas y Hiller se pelearon por el montaje final de la cinta, con resultado final de victoria para Eszterhas.Hiller, cabreadísimo, decidió retirar su nombre de los créditos.Adivinen cuál fue el único pseudónimo que el Sindicato de Directores le permitió utilizar.Bingo:Alan Smithee.Cuando la prensa de Hollywood se enteró, las carcajadas generalizadas se oyeron por toda la ciudad, dejando hecha polvo la carrera comercial de la cinta.Críticas demoledoras y una distribución prácticamente inexistente le devolvieron el corte de mangas a Eszterhas.Encima, los de los Razzies la proclamaron peor película del año.Huelga decir que Eszterhas no volvió a Hollywood hasta la fecha.
¿Pero merece la pena la película? Pues si ustedes son de los que están al tanto diariamente de las noticias que pululan por los estudios y conocen historias varias sobre ejecutivos y representantes y tienen la suerte de trabajar en Hollywood, quizás logren esbozar una sonrisa con este falso documental.El resto me temo que apagarán el DVD sin entender el sentido del humor de Eszterhas.Eso sí, para la posteridad queda la imagen de un Robert Evans crepuscular rodeado de chicas jóvenes en su mansión que no duda en reírse de sí mismo y parodiar su imagen de eterno playboy y ver a un Stallone recordando que interpretó a Jimmy Hoffa (en F.I.S.T...de Eszterhas) y parodiando su mítico grito de Yo Adriaaaaaan! de Rocky.Por no hablar de un momento donde Idle se encuentra con los dos directores negros y les confiesa que la película que ha secuestrado "¡es peor que Showgirls!".Eszterhas y su siempre sutil sentido del humor.Se aceptan ideas para un remake hispano, que podría consistir en un director de una película con producción mayoritariamente de una poderosa televisión privada al que le imponen a las estrellas televisivas de moda (todas de la misma cadena, por supuesto) y que se queda sin su derecho al montaje final.Su venganza, llevárse consigo la única copia existente.A partir de ahí, chistes privados a mansalva y estrellas patrias dispuestas a reírse de todo y de ellas mismas.Posible título: Fuga de Cerebro.




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