Debió de ser muy divertido asistir a la proyección para los estirados ejecutivos de la Metro de Freaks y ver las caras que iban poniendo conforme pasaban los minutos.Sobre todo la de Irving G. Thalberg, que fue el que dió luz verde al proyecto pensando que dando libertad al director del Drácula de Bela Lugosi para que rodase lo que quisiera obtendría otro éxito grandioso.Pobre.
Tod Browning ,mucho antes de meterse a director ,se dedicó a recorrer Estados Unidos con una compañía de circo ,donde era el encargado de realizar el clásico número del "cadáver viviente", esto es, ser enterrado vivo en un ataúd, pasarse 24 horas bajo la tierra (con un mecanismo para respirar y con leche de soja como único alimento) y "resucitar" para asombro de los paletos de pueblo que pagaban sus buenos céntimos para relajarse después de un duro día de cosecha en la granja y disfrutar del circo.En ese mundo fue donde Browning trató con los fenómenos de feria o "freaks" con los que convivió durante una buena temporada.No es de extrañar que se interesase con ellos en cuanto adquirió el prestigio suficiente en Hollywood.
Así, consiguió fichar a los fenómenos de feria más famosos de Estados Unidos para su película, entre ellos su amigo el enano Harry Earles con el que ya había rodado The Unholy Three con Lon Chaney.Browning pensó que no tendría problemas para fichar a estrellas conocidas para los papeles principales, como Myrna Loy, la rubia platino Jean Harlow o Victor McLaglen.Los tres le dieron calabazas cuando se enteraron de que compartirían focos con "freaks" reales.El bueno de Tod no tuvo más remedio que fichar a desconocidos que dieron la talla.Los currantes de la Metro, por cierto, se negaban a que los "freaks" entrasen en la cantina del estudio para comer y solo permitieron el paso a los de aspecto más "normal" como los hermanos enanos Earles o las gemelas siamesas Hilton.Por cierto, las Hilton eran tan famosas en su época que hasta iban a sus shows en limusina.
Retrato de familia.
Sobra decir que la Metro montó en cólera cuando vió la película, cortaron 30 minutos hasta dejarla con una duración de una hora y 2 minutos y tiraron el negativo original al río, o eso afirma la leyenda.El caso es que Freaks se estrenó malamente, los pocos espectadores que la vieron quedaron horrorizados y la carrera de Tod Browning se hizo añicos, rodando solo tres películas más y viviendo felizmente en su mansión hasta su muerte.Nuestro viejo amigo Dwain Esper la compró a la Metro y la rebautizó con el glorioso título "Nature's Mistakes" para ir exhibiéndola por circos varios durante los años 40 y 50 hasta que fue redescubierta en los años 60 por crítica y público y se convirtió en el clásico que es hoy.
Hay que apaludir a Browning por tenerlos cuadrados.Podía haber seguido el éxito de Drácula rodando su secuela o dirigiendo alguna típica de monstruos de ficción, pero prefirió mostrar la humanidad de "monstruos reales" (aunque está claro quiénes son los auténticos monstruos en la cinta) en una época donde la mayoría de gente (sobre todo del Sur) que iba a contemplarlos al circo les tiraban cacahuetes y cerveza como mínimo.A destacar la primera aparición de los "freaks" jugando en el parque y que aún sigue produciendo un shock inicial, la malvada trapecista Cleopatra (interpretada por Olga Baclanova y que en la vida real se llevaba muy bien con los "freaks") y el forzudo Hercules humillando al enano Hans, la ya legendaria escena del "sé uno de los nuestros" durante el banquete de bodas y el aún más legendario clímax final apocalíptico lleno de lluvia y truenos donde los "freaks" se servirán su venganza en frío y en cuchillo.Yo de vez en cuando tengo pesadillas con el hombre sin brazos ni piernas que lleva un cuchillo en la boca.

Y dicen que todos eran de verdad. Tod Browning hizop esta peli porque trabajó en un circo, y le molestaba como trataban a un enano del que se hizo amigo.
Y son de verdad.El que no sé si es de verdad es el hombre con brazos pero sin piernas.Se mueve muy rápido.
Tengo por casa el ensayo "Monster Show" de David Skal en el que cuenta historias sobre la película.Aún no he podido leerlo entero (voy por el estreno de "Nosferatu") aunque ya leí la vida de Browning hasta cuando empezó a dirigir películas para Lon Chaney.Ya contaré.
La verdad es que pasa el tiempo y sigue siendo una película sorprendente. Ha envejecido estupendamente y además su mensaje sigue vigente. Un gran clásico
En efecto, sigue estando igual de vigente que en los años 30.El hombre con brazos pero sin piernas del que hablaba en el comentario anterior sí que es real.Se llamaba Johnny Eck y creo que tiene editada en USA una biografía.
He estado echando un vistazo a su blog y me ha gustado mucho.