Hace algún tiempo que no se sabe nada de Abel Ferrara por estos lares, si exceptuamos la revisión de su Bad Lieutenant dirigida por el incontestable Rey del Mundo.La última cinta suya que nos llegó, Mary, pasó sin pena ni gloria por nuestras carteleras e incluso en Estados Unidos tiene dificultades para estrenar sus films, como The Go-Go Tales, aún inédita por estos lares.Quizás con Jekyll y Hyde con Wesley y Forest Whitaker tenga más suerte.Lo que sí pueden hacer es revisar sus clásicos, como por ejemplo sus ya legendarias Ms. 45 o Teniente Corrupto, su Funeral con el Chris Penn más soberbio que haya desfilado por una pantalla, sus vampiros filósofos de The Addiction o exploits divertidos como Fear City con Tom Berenger y una deliciosa Melanie Griffith antes de operaciones estéticas varias.Que la editen en DVD ya, que mi VHS se está haciendo pedazos.Aunque si tengo que recomendarles un título de Ferrara, intenten pillar El Rey de Nueva York.

Estrenada el mismo año que el Goodfellas scorsesiano, tuvo un paso por las carteleras discreto y una aceptación crítica regulera, motivos por los cuales el gángster Frank White que borda el gran Chris Walken no estuvo considerado a la altura de los Tony Montana de turno.Aunque con el paso del tiempo parece que poco a poco va aumentando su club de fans.El principal motivo para ver la cinta no es otro que Walken, que soberbiamente encarna a este Robin Hood de los bajos fondos que quiere ayudar económicamente a un hospital de Bronx mientras se carga a balazos a polis no tan limpios como puedan parecer (liderados por David Caruso) o a contrincantes varios.Para la historia quedarán escenas como el "reclutamiento" en el metro de unos atracadores de poca monta mientras soba a su rubia secretaria, la espectacular persecución automovilística y posterior tiroteo bajo la lluvia entre Walken y los polis (se rodó con poco presupuesto pero aún así supera ampliamente a muchas otras rodadas con más dinero), lo que hace Walken poco después en un funeral policial (escena que arqueó cejas en más de una junta de censores), su improvisado bailecito cuando se reencuentra con sus esbirros, liderados por un estupendo Larry Fishburne, el plano en el que ve la ciudad de Nueva York desde la ventana de un alto edificio sintiéndose el Rey o los minutos finales donde Ferrara da rienda suelta a algunas de sus obsesiones religiosas que explotarían definitivamente en su siguiente Teniente Corrupto.

Todo esto está rodado magníficamente por Ferrara con la ayuda del director de fotografía Bojan Bazelli, destacando los primeros planos del inquietante rostro de Walken y los tonos entre cálidos y azulados de la fotografía que resalta el mundillo de Frank White.Mundillo lleno de gangsta rap (esa fiesta antes de la persecución) cortesía del habitual del cine de Ferrara Scholly D y al que ayuda a dar vida el guión de Nicholas St. John y el excelente montaje de Anthony Redman.Si algún día la pillan en DVD y la disfrutan, vuelvan a verla con los comentarios de Ferrara activados:Nada más empezar avisa que hace el audiocomentario porque le pagan 5.000 $.Tras esta honestidad, lo que sigue es un despiporre plagado de anécdotas del rodaje, qué tal fue la recepción en su estreno en Nueva York (desastrosa), aplausos en tiroteos, frases llenas de poesía ("buen pedazo de culo") y, como colofón final, el bueno de Abel coge su guitarra y se marca una canción durante los créditos finales.Posiblemente, el mejor audiocomentario de la historia.