
Cuando Werner Herzog rodó “Invencible” en 2001 habían pasado 10 años desde que se estrenó su último largometraje de ficción, “Grito de Piedra”, con más pena que gloria.La década de los 90 fueron época de vacas flacas para el alemán, que se dedicó en exclusiva al terreno del documental (o no-ficción como a él le gusta decir).No fue hasta 1999 que su nombre volvió a surgir con cierta fuerza con “Mi Enemigo Íntimo”, su epílogo a sus aventuras con Klaus Kinski.El nuevo interés por su obra posiblemente le convenciese para volver al terreno de la ficción con una historia ideal para Herzog.Mejor dicho, dos historias ideales:por un lado la del forzudo judío Zishe Breitbart, que hacía las delicias del público en los circos donde demostraba su fuerza bruta en la década de los años 20; por otro, la de una de las figuras más misteriosas y fascinantes del mundo nazi:Erik Jan Hanussen, de profesión futurólogo megalómano y regente del Palacio de lo Oculto en Berlín que encandiló a un pintor frustrado de nombre Adolfo tras decirle que la nación alemana caería rendida a sus pies.Sumemos a estos dos personajes el viejo mito del Golem y así Herzog ya tenía los ingredientes necesarios para “Invencible”.

Una vez escrito su guión más convencional (hasta la llegada de “Rescate al Amanecer”), quedaba elegir a los protagonistas, fichando al instante al siempre solvente Tim Roth para encarnar a Hanussen.Algo más complicado de elegir fue Zishe, pues Herzog deseaba un actor capaz de emular las hazañas de Breitbart como levantar pesas de 500 kilos o romper cadenas.Al final recurrió a un forzudo finlandés que había ganado el concurso de “El hombre más fuerte del mundo”, Jouko Ahola, quien después continuó haciendo papelitos como en ese clásico del “cine español” llamado “El Reino de los Cielos”.Para interpretar a la pianista del Cabaret de Hanussen de la cual Zishe se enamorará fue elegida la pianista checa en la vida real Anna Gourari.Al igual que Ahola, no tenía ninguna experiencia en el mundo del cine pero sus profesiones reales venían perfectas para sus papeles.Y para redondear el casting, por allí andaba el incombustible Udo Kier como el Conde Helldorf.El rodaje transcurrió sin problemas (cosa rara en Herzog) en Polonia, Berlín y la Isla de Pascua, donde se rodaron las secuencias oníricas que ya contaré.Las críticas en general fueron variadas con algunos celebrando “el retorno de Herzog” (cuando en realidad nunca se había ido, sino que la distribución de sus trabajos fue casi inexistente) y otros lamentando lo convencional de “Invencible”.La taquilla fue regulera, por no decir mala, aunque al menos por estos lares se estrenó.Recuerdo haberla visto en los ya desaparecidos cines Clarín de Oviedo, donde se programaban las películas de “arte y ensayo”.Ahora son un supermercado.Metáfora herzogiana pura y dura.
Con “Invencible”, Herzog regresa a territorio conocido como es el de los grandes
megalómanos con una misión que cumplir que tanto le gustan, en este caso Hanussen, cuya mayor ambición es la de tener un Ministerio de lo Oculto en un futuro gobierno nazi (estamos en 1932) y Zishe, que comienza a tomar conciencia de su raza y rechaza ser el héroe ario Sigfrido en sus números de fuerza para ser Sansón y que está convencido de que es el elegido para salvar al pueblo judío de una amenaza inminente.Otro terreno en el que es experto Herzog es el de sus métodos realistas de rodaje.Conocido es el poco afecto que tiene Herzog por rodar en estudio cuando se puede ir al Amazonas, Australia o al cráter de un volcán a filmar in situ la acción donde se desarrolla el guión o el de usar efectos especiales o digitales (en esta cinta solo los usa en un momento que no desvelaré) cuando se trata de subir un barco por un árbol o montaña o hacer números de forzudo.No es de extrañar que las acciones que realiza Zishe y que vemos en la pantalla sean reales como la vida misma y que el casting de Ahola en ese sentido es muy acertado.Lástima que no sea lo mismo en el terreno artístico, quedando retratado como un interprete limitadito que pone la misma cara de inocencia durante todo el metraje.Como pueden imaginarse, Roth es el que arrasa con todo con su maquiavélico, siniestro y cínico Hanussen, con momentos tan memorables como el de la hipnosis a la señora (Herzog, experto en hipnotizar, le enseñó cómo adormilar), el del “círculo del poder” mientras a sus espaldas hay un acuario con medusas pululando, su discuro en el juicio o su última conversación con Zishe.
Otros momentos reseñables son los que conciernen a Zishe descubriendo el cine por primera vez al lado del cazatalentos, su poético viaje desde su poblado en Polonia al decadente Berlín de los años 30 o la primera conversación telefónica que mantiene en su vida una vez llegado a la ciudad, momentos basados en vivencias reales del propio Herzog (hizo su primer llamada telefónica a los 17 años).Como es natural, no podían faltar las imágenes impactantes que a Herzog tanto le gustan como la de las visiones de Zishe de los millares de cangrejos pululando por las vías del tren o la del final, una metáfora también protagonizada por cangrejos en donde se demuestra que la esperanza sobrevivirá aún en futuros tiempos tenebrosos para los judíos.A título personal, destacar la escena del concierto con pieza de Beethoven, orquesta incluida (una ilusión de la pianista que Zishe convierte en realidad) que ofrece la pianista a Zishe a modo de despedida, que consiguió arrancarme una lagrimita en el cine.
Disponible en DVD sin subtítulos en español.Tirón de orejas por parte de un cachas nandrolonado a Universal por semejante chapuza.
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28 sep 2010 | 03:42 AM
donde puedo comprar la pelicula., una vez la vi en mstv y me gusto mucho porque Zishe tenia la fuerza y su hermano benjamin la sabiduria., me encanto... deberian de bajar completa la pelicula por youtube
28 sep 2010 | 05:17 PM
Imagino que en tiendas online deben quedar copias en DVD.En Amazon seguro que la tienen.