En caso de que quieran hacerse con una buena colección de videoclips ochenteros de Paul McCartney no tienen más que hacerse con su aventura cinematográfica en solitario, Give my Regards to Broad Street.Si buscan un argumento o buenas interpretaciones busquen otra cosa.El bueno de Paul se metió un buen leñazo en taquilla con su ¡Qué Noche la de Aquel Día! particular, para el cual escribió él mismo el guión y logró reclutar para la causa a su mujer por aquel entonces Linda McCartney, al futuro presidente de los reestablecidos Estados Unidos Richard Starkey, a su bella mujer Barbara Bach y al viejo George Martin, productor de los clásicos discos de Los Escarabajos.Para asegurarse el éxito incluso se animó a revisar clásicos de los Beatles como Yesterday, Eleanor Rigby o The Long and Winding Road, a la cual mete un saxo ochentero nada convincente.También metió mano a su repertorio clásico de los Wings reinterpretando Silly Love Songs o rescatando de sus discos en solitario Ballroom Dancing o So Bad.Todo para acabar siendo un fracaso total de crítica y taquilla que desanimó a Paul de probar nuevas aventuras en el cine.Al menos el single No More Lonely Nights fue un exitazo (probablemente el mayor que cosechó en los 80 en solitario) y el corto animado de las ranitas que se proyectaba antes de la película, con el  We All Stand Together, gustó a la chiquillería British.

¿Motivo principal para el fracaso? No hay historia.Mejor dicho, sí la hay:Las cintas del último disco de Paul desaparecen misteriosamente y si no aparecen antes de medianoche Paul se arruinará.Tampoco parece preocuparle mucho durante el metraje, porque durante el día se dedicará a rodar videoclips, grabar canciones en el estudio de grabación (momento entrañable el ver a Paul, Ringo y George Martin), ensayar con su banda o soñar despierto en la secuencia más whatthefuckeska de la cinta, una larga e incomprensible escena con los matrimonios McCartney-Starr en el Siglo XIX.Impagable es otro momento anterior con Paul, Linda  y su banda todos pintados de blanco y con vestuario y decorado futurista tocando Silly Love Songs en una versión más popera que la de los 70 con un saltinbamqui clon de Michael Jackson imitando al del guante blanco.¿Interpretaciones? Simplemente Paul y cía están ahí como muebles, aunque pueden congratularse con la presencia de Bryan Brown en el reparto.Un final que harán desear a Paul que se vaya con su Hope of Deliverance y sus ovejitas a otra parte acaba por redondear el desastre, del que se pueden rescatar momentos como el video de Ballroom Dancing con mucha coreografía de baile y peleas, los ensayos con la banda, la fotografía ochentera con la ciudad de Londres llena de neón por la noche o una ensoñación de Paul en la que se imagina de mendigo tocando la guitarra por las calles por un puñado de peniques, momento que se rodó con cámara oculta y vemos reacciones genuinas de transeúntes.

Y todavía le esperaba otro desastre como Press to Play a la vuelta de la esquina al pobre Macca.