Imagine que es usted un joven ambicioso lleno de ideas frescas para el cine fantástico y que consigue un exiguo presupuesto para realizar su primera película.Lo poco que tiene de dinero lo compensa su imaginación y su habilidad para reciclar historias varias de ciencia ficción y cyberpunk.Su ópera prima en cuestión acaba siendo un pequeño éxito entre los aficionados y logra hacerse un nombre en fanzines y en circulos freakies/undergrounds/cinéfilos.Con la siguiente película no tiene tanta suerte y se la dejan hecha unos zorros en la sala de montaje, pero aún así le dan la oportunidad de volver a montarla a su manera años después y sigue manteniendo esa aureola de cineasta de culto ganada a pulso.Hasta que un día le toca la lotería.Ese proyecto que lleva gestando en secreto durante muchos años y que ha tenido que aparcar por falta de dinero y estrellas que le den respaldo interesa a una productora de Hollywood como New Line Cinema.Y le manda el guión a un divo del Hollywood clásico ya muy decadente en el aspecto físico pero cuyo nombre aún vende entradas y a una estrella recién consagrada que acaba de protagonizar la tercera entrega de una multimillonaria franquicia.Ambos actores aceptan y usted se encuentra ya por las nubes más sonrosadas con las que un cineasta ambicioso pueda soñar.Inmediatamente se encuentra filmando su película ansiada y con ganas de comerse el mundo.Con lo que no contaba usted es que se encuentra en Hollywood, lugar donde muchos soñadores con ganas de comerse el mundo se acabaron comiendo un mojón y que la estrella de la peli es un divo chulesco que se ha propuesto quitársele de encima por la vía rápida.¿Cómo? Pidiéndole otro personaje más secundario alegando que lo pasa mal por el divorcio de su mujer, faltando los dos primeros días de rodaje y estropeando a posta las tomas en las que éste aparece.Los ejecutivos de New Line piensan que han contratado a un inútil y no dudan en despedirlo de malas maneras y mandando al lugar de rodaje a un cineasta veterano que sepa lo que se hace.Su carrera está básicamente acabada, pero no lo suficiente como para pedirle a varios amigos del rodaje que le den un traje de humanoide para que se cuele en el set a ver cómo va la cosa.Allí se encuentra con una guerra civil entre director, actores, guionistas  y técnicos de padre y muy señor mío.Está tan enrarecido el ambiente que el astro de físico decadente y orondo decide ponerse una hielera en la cabeza en una escena porque sí.Ya puestos, no duda en colarse en la fiesta de fin de rodaje con el disfraz y quitarselo ante las mismísimas narices del actor chulesco que provocó su despido, ganándose sus carcajadas y sus muy sinceras disculpas.También se gana las simpatías de la estrella del Hollywood clásico.Ahora no le queda más remedio que acordarse de las santas madres de los guionistas y director que cambiaron a saco su visión original de una celebérrima novela de H.G. Wells mientras se busca la vida como puede en documentales varios y amagos de volver al cine de ficción.

Todo esto que acabo de relatar le ocurrió al bueno de Richard Stanley.La historia al completo y más detallada la pueden encontrar aquí en inglés para que puedan disfrutar con los divismos de Val Kilmer y las lamentaciones de Stanley.Puesta a caldo por todo el mundo, La Isla del Dr. Moreau tiene un comienzo de los que no se hacen hoy en día en estos tiempos de corrección política con una lucha brutal a cuchillo en una balsa entre dos militares con despedazamiento por parte de un tiburón incluido acompañada de una muy inútil voz en off de David Thewlis.Lo divertido viene cuando hace acto de presencia Val Kilmer como ayudante de Moreau y viviendo colgado en el viaje durante casi todo el metraje.A él se deben los momentos más gloriosos de la cinta que tienen su punto culminante en una parodia del pobre Marlon Brando que fluctúa entre el homenaje y la crueldad.No tiene precio el verlo disfrazado y maquillado de Moreau dando tripis a las criaturas creadas por un Brando que por una buena millonada y sin aprenderse el guión no tiene pudor alguno en parodiar a su Coronel Kurtz farfullando sobre la moral y ética de sus acciones y tocando piezas de Gershwin para sus creaciones.Criaturas creadas por un Stan Winston que otra vez más se ganó el sueldo transformando a grandes como Ron Perlman o Mark Dacascos.No se pueden decir lo mismo de los efectos visuales que cantan la traviata, sobre todo en lo que a animar el personaje de Lomai se refiere.Mucho más lograda en la set piece en la que Thewlis descubre por primera vez los experimentos del Dr. Moreau asistiendo escondido al parto de una especie de mujer gato con muchas tetas y viendo al "recién nacido".No puedo dejar de mencionar a la otra gran estrella, el enano que acompaña a su "papá" Brando vistiendo y actuando igual que su amo y que se lleva regañinas cariñosas por cosas feas como poner los pies encima de la mesa.Todo un padrazo.Uno se pregunta de dónde sacó Mike Myers la idea de Mini-Yo.Correctas escenas de tiroteos y explosiones, la inenarrable imagen de Brando en su "papamovil" y "dando bendiciones urbi et orbi" y Fairuza Balk como mujer gato y amor imposible de Thewlis acaban por redondear este muy recomendable y entretenido delirio.Que tiene unos soberbios créditos iniciales cortesía de Kyle Cooper.