Poco importa ya que la saga quedase hecha unos zorros con una segunda y cuarta entrega para echar de comer aparte, una serie de dibujos animados tirando a perrera y un inminente remake que demuestra otra vez más que Hollywood está para tirar a la basura.De acuerdo en que la tercera entrega no estaba nada mal y fue un intento de volver a los orígenes a pesar de tener sus fallos y gordos y en que la serie con la hoy orgullosa estrella de The Asylum Adrian Paul estaba la mar de entretenida.Los que otorgamos el éxito en VHS a la primera entrega de Highlander todavía decimos orgullosos que sólo existe una película en la saga y que Christopher Lambert (después de que Mickey Rourke tirase al cubo de la basura el guión y un tal Marc Singer estuviera muy ocupado...ejem) con su gabardina, tejanos, playeros y pelo ochentero era de lo más cool que había a mediados de los 80.

Imaginen lo que supuso para un joven impresionable ver a aquel tipo paseándose por los garajes del Madison Square Garden dispuesto a enfrentarse con un hombre con espada con una fotografía azulada propia de los videoclips de los 80 y que desde entonces siempre me volvió loco.Un Russell Mulcahy aún en su etapa como uno de los más brillantes directores de videoclips de su generación fue el encargado de filmar un cómic basado más en las imágenes que en las palabras, aplicándo al máximo las técnicas que desarrolló rodando temas de The Buggles o Duran Duran y utilizando un montaje acelerado que sería imitado y degenerado toscamente por otros compañeros de videoclip.Estilo con el que consiguió secuencias para recordar como el comienzo anteriormente descrito, la presentación de Kurgan haciendo virguerías con su espada en la habtación de hotel cutre, su duelo con el inmortal negro con la irrupción de un chalado veterano de Vietnam o la muerte de Heather, el amor de MacCleod en Escocia con los sones del Who Wants to Live Forever? de la banda de Farookh Bulsara y cía.El que roba el show a Lambert y un Sean Connery que debió pasarselo en grande por sus tierras escocesas es un Clancy Brown como Kurgan, posiblemente uno de los mejores villanos de los últimos años e irresistiblemente delicioso en la iglesia donde se encuentra con MacCleod.

Añadamos a todo esto el muy conocido score de Queen y el de Michael Kamen que suena épico como él solo amén de un romanticismo poco habitual en este tipo de producciones y tendremos una cinta que debió quedarse ahí.Con sus fallos de raccord y cables colgando en el duelo final y todo.