Fight the powers that be
Confundida con un panfleto pro Black Powa y acusada por críticos y gente blanca de provocar incitaciones a la violencia racial, el tiempo se encargó de demostrar que éstos o bien no se enteraron de nada mientras la veían quedándose sólo con el caos final o bien ni se molestaron en verla juzgándola sólo por opiniones ajenas y la verborrea de su director. Haz lo que Debas es una mirada triste, pero rodada con energía, mala leche, humor y ternura a las relaciones entre razas (y no sólo entre negros y blancos) en un vecindario de Brooklyn, pero que podría ser cualquiera de USA o el mundo. En el día más caluroso del año contemplamos todo un microcosmos donde ningún personaje es completamente malo ni completamente bueno. Por ejemplo, el pizzero Sal (Danny Aiello; Quién sabe dónde) que parece un bruto y un racista por el vocabulario que utiliza pero que en realidad intenta llevarse lo mejor posible con los negros y reconoce que si su pizzería lleva en el barrio 25 años es porque sus clientes son casi todos de raza negra ("los he visto crecer aquí"). O los personajes de Radio Raheem (Bill Nunn) y Buggin' Out (Giancarlo Esposito), que intentan defender su raza pero son igual de racistas que Pino (John Turturro), el hijo de Sal ("esto parece El Planeta de los Simios"), uno poniendo a toda tralla sin más el ya mítico himno de "Black Pride" Fight the Power de los Public Enemy (y desencadenando la tragedia) y el otro exigiendo de malas maneras fotografías de iconos negros en la pared de la pizzería, inundada de imágenes de celebridades italoamericanas como Pacino, De Niro o Sinatra. Incluso la Policía blanca que en un principio parece brutal y ceporra no es como en un principio la pinta Spike Lee (vean su reacción cuando los chavales del barrio mojan el coche de un airado italoamericano con la fuente que utilizan para refrescarse o cuando uno de ellos intenta tranquilizar la situación en la tragedia final). Así podría continuar con todos los habitantes de ese entrañable melting pot. Lee no ofrece soluciones ni tampoco las tiene, sino que nos dice: "Esto es lo que hay". Nos toca a nosotros interpretar los hechos y acciones de los personajes y reflexionar sobre las dos citas de Martin Luther King y Malcolm X que concluyen la película.
En el apartado técnico, como es habitual en el cine de Lee, hay que quitarse el sombrero con una espléndida
fotografía de Ernest Dickerson de tonos anaranjados que provoca calor incluso viendo la cinta en Invierno, un ágil montaje de Barry Alexander Brown (estupendos los créditos iniciales con Rosie Perez moviéndose al ritmo de Public Enemy; ya podía Lee rodar un musical) y una cuidada banda sonora de Bill Lee (padre de) con el saxo de Branford Marsalis inundando la atmósfera, amén de una selección de excelentes canciones cortesía del DJ radiofónico que interpreta Samuel L. Jackson. Un consejo a la hora de verla: Aunque vista ahora pueda chocarnos la polémica que se montó en su momento, hay que intentar verla con los ojos de un espectador de 1989 que estaba poco acostumbrado a un asalto así, y menos de un cineasta negro, el cual se adelantó a hechos como los de Rodney King y los consiguientes disturbios raciales de Los Angeles. Más que incitar a las hostias, a lo que contribuyó el éxito de Haz lo que Debas fue a lanzar a actores como los mencionados anteriormente, al propio Spike Lee (mejor como director que en su faceta de bocazas...aunque a veces tenga más razón que un santo) y, sobre todo, a impulsar al cine afroamericano ajeno a la comedia y los tiros blaxploitation y a gente como John Singleton, Antoine Fuqua, Carl Franklin, F. Gary Gray, los Hermanos Hughes y Hudlin, Mario Van Peebles o, recientemente, Lee Daniels. Por no hablar de actores como el recientemente encarcelado Wesley Snipes, Halle Berry, Cuba Gooding Jr. cuando prometía mucho, Angela Bassett, Martin Lawrence o afianzando la carrera de Denzel Washington.
En detalles como esos radica la importancia de Haz lo que Debas.
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