Vamos al grano y diremos que Campeón de Campeones es todo un festín para los amantes de las historias de "superación personal", "lecciones que los protagonistas aprenden por el camino", "tó er mundo é güeno" y "festivales de tópicos". Nada hay que un espectador curtido en Rockys, Karates Kids y similares no haya visto antes y mejor. Por no faltar, no falta uno de los recursos favoritos para los guionistas de este tipo de cintas: La tragedia personal del héroe, que en este caso se sitúa en dos frentes. Por un lado, Alex Grady (Eric Roberts, con su nominación al Oscar por Runaway Train a cuestas), antigua estrella marcial enviudada que debido a una lesión grave de hombro está de currela en una cadena de montaje y cuyo hijo acabará en coma tras un accidente de coche poniendo en peligro su participación en el torneo y blablablá; y por otro Tommy Lee (Phillip Rhee, co-guionista de la cinta), instructor de artes marciales para críos cuyo hermano murió en combate con un coreano con parche en el ojo (Simon Rhee, coreógrafo de peleas y hermano de Phillip) que resulta ser la estrella del equipo Surcoreano de Taekwondo. Ambos acaban formando parte del equipo USA de Taekwondo del que forman parte el budista Virgil Keller (John Dye), el italoamericano Sonny Grasso (David Agresta) y el texano redneck y racista Travis Brickey (un nada sutil homenaje a cierto guión de Paul Schrader), encarnado por el mismísimo y difunto Chris Penn. Ahí reside una de las diferencias de Campeón de Campeones respecto a otras cintas marciales: Aparte de la presencia de dos hermanísimos de estrellas de Hollywood en el reparto, los productores se hicieron con los servicios de otros dos nombres de prestigio. Como entrenador-más-duro-que-cinco-pesetas-pero-con-un-corazón-de-oro-en-el-fondo-y-también-con-"pasado" ficharon a una de las voces más reconocibles de Estados Unidos como es James Earl Jones. Y como "ayudante espiritual" que ayuda a los alumnos a entrenar la mente y tenerla despejada...Sally Kirkland (¡?...aunque leyendo el dato de que es predicadora de la Church of the Movement of the Spiritual Inner Awareness quizás ya no suene tan rara para el papel). Tres nominados al Oscar en la misma película de artes marciales. Amén de una ganadora del premio en horas muy abisales como Louise Fletcher de madre de Alex Grady.

Una vez que asumimos el carrusel de tópicos que nos aguardan en la próxima hora y media y que poco lugar hay para la sorpresa, decir que la visión a día de hoy de este pequeño mito del videoclub acaba siendo hasta cierto punto gratificante en la época del montaje rápido que vivimos, con peleas rodadas a la vieja usanza y que pueden seguirse bien, llegando incluso a producir algo de emoción en un espectador que sigue de forma correcta el espartano entrenamiento donde los combatientes vencerán sus prejuicios y problemas personales casi de la noche a la mañana. Montajes de entrenamiento con música AORtera puramente ochentera, peleas en bares, coreanos entrenados con extrema dureza, furia reprimida, discursos sacados del manual de oro del entrenador de película, golpes ilegales no sancionados por el árbitro, hombros dislocados y vueltos a poner en su sitio para un dramático enfrentamiento y un final de combate y epílogo quizás inverosímil pero rodado y actuado con una sinceridad tal que acabamos aceptándolo.