Si la historia de "hombre-perseguido-en-una-cacería-humana" les suena, den las gracias a El Malvado Zaroff, el clásico de los años 30 del que beben fuentes tanto Blanco Humano como el caso que nos ocupa, rodado justo un año después de la épica Vandammiana por el habitual director de fotografía de Spike Lee y futuro habitual del cine de terror de bajas ambiciones y presupuesto Ernest Dickerson. Para su película, consiguió reunir a un auténtico Dream Team que haría el sueño húmedo de todo aficionado a la serie B de acción más entrañable: El padre del gangsta-rap Ice-T como "sin techo" perseguido y en la nómina de ricachones perseguidores, Rutger Hauer como líder, Charles S. Dutton como segundo al mando y reclutador de presas, Gary Busey como psicólogo de la CIA más tarado que sus pacientes, John C. McGinley de magnate del petróleo que desea ser el primero en abatir a la presa, F. Murray Abraham como tiburón de las finanzas de Wall Street y William McNamara como hijo horrorizado con las actividades de su padre en su tiempo libre contrario a la caza del homeless. Hay quien dice que quizás Dickerson quería hacer un sutil comentario social con el tema de ricos sin escrúpulos persiguiendo a los desheredados y marginados de la sociedad, pero dejemos el asunto a los sociólogos.

Juego de Supervivencia es una modesta cinta de acción testosteronizada que, aunque no aporte excesivas novedades, cumple con sus objetivos y tiene detalles que merecen la pena. Vean sino la cena que acontece en la cabaña la noche antes de la "cacería" donde vemos quién es quién en la mesa y en donde Gary Busey se marca un monólogo impagable sobre su infancia y cómo se hizo una cicatriz o la pelea que acontece justo afuera en la cabina en llamas entre un Busey ya por completo desmadrado y Ice-T, con frases del tipo "me gusta la carne hecha". Llaman también la atención los toques gore con uno de los cazadores que se queda sin piernas por una explosión mientras habla de hacer planes para la próxima expedición. Correctas escenas de acción en los bosques a lo Acorralado y ver a los actores pasándoselo pipa consiguen un buen entretenimiento de hora y media que palidece al lado de su coetánea Blanco Humano.